viernes, 29 de noviembre de 2019

ENTREVISTA A JOSÉ SATURNINO MARTÍNEZ: «SEGÚN PISA LO ÚNICO QUE HACEN MEJOR LAS ESCUELAS CONCERTADAS Y PRIVADAS EN ESPAÑA ES SELECCIONAR SOCIALMENTE A SU ALUMNADO»


La desigualdad de resultados académicos, la segregación escolar por nivel socioeconómico y cultural o la relación del trabajo y el AET son algunos de los asuntos de los que hablamos con José Saturnino Martínez, profesor de la Universidad de La Laguna.
Todo el mundo quiere equidad educativa, el debate es qué entendemos por ello. José Saturnino Martínez ha dedicado gran parte de su vida a analizar las desigualdades que se resisten a desaparecer de la escuela y a desmitificar, con datos, los prejuicios que hemos asumido en torno al funcionamiento del sistema público de enseñanza. Este profesor de Sociología experto en educación, que imparte clases en la Universidad de La Laguna (ULL) y fue asesor en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, insiste en la necesidad de poner el foco en el origen del alumnado para combatir las diferencias “injustas” y evitar la segregación desde la escuela, de manera que el ascensor social funcione para quienes están en los pisos inferiores.

Estamos saliendo de una dura crisis y ya nos anuncian otra. ¿Qué efectos han tenido los recortes en el sistema educativo, tanto desde el punto de vista del fracaso o éxito del alumnado por clase social como del papel de las familias a la hora de compensar el logro educativo de sus hijos?
La ratio de estudiantes por aula ha aumentado y los profesores tienen más horas de clase, es decir, se ha tensado la capacidad del sistema. Sin embargo, desde el punto de vista del fracaso escolar administrativo (no acabar la ESO) los resultados han mejorado, así como ha disminuido la repetición de curso, y las competencias, tal como las evalúa PISA no se han visto afectadas. Desde el punto de vista de la desigualdad, ha aumentado la distancia entre el nivel de fracaso escolar y de repetición de curso del alumnado de familias de bajo nivel cultural con respecto a las de alto nivel. Pero desde el punto de vista de las competencias, ha mejorado el alumnado resiliente (de bajo origen social que obtiene buenos niveles de competencia). Por otro lado, la inversión de las familias en los estudios de sus hijos ha crecido, mientras reducían otras partidas de gasto familiar. Como vemos, son unos resultados complejos, que llevan a revisar lo que dábamos por supuesto de la crisis. La bajada generalizada del fracaso escolar se explica posiblemente por el aumento del paro, que ha llevado a que los adolescentes sean más conscientes de la importancia de la educación y a que tengan menos posibilidades de encontrar empleo si no acaban la ESO. Con respecto a la estabilidad en las competencias y la mejora de indicadores de equidad, no tenemos una explicación clara, más allá de entender que lo que sucede en la escuela no impacta tanto en ellas, como señala Julio Carabaña. En cuanto a la repetición, no he visto una explicación clara para entender por qué disminuye al tiempo que aumenta su desigualdad social (a similares niveles de competencia, repiten más los adolescentes de bajo origen cultural).
En relación a ello, ¿podríamos decir que la compensación del logro educativo ha venido más por parte de las familias ricas mientras que las más pobres se han resignado más?
Esto no es un fenómeno que se dé especialmente durante la crisis, es una cuestión estructural. Desde los años sesenta en Sociología de la Educación ha quedado más o menos establecido que las familias de clase media y alta tienen estrategias por fuera de la escuela para compensar los malos resultados educativos de sus hijos.
El abandono educativo temprano descendió notablemente en España durante la crisis: ya no había alicientes para abandonar la enseñanza porque el mercado -construcción, servicios…- dejó de absorber a los jóvenes. ¿Hay riesgo de que volvamos al punto de partida? ¿Hasta qué punto este indicador es adecuado para medir esta realidad en España?
Efectivamente, el riesgo está, pues no ha habido cambios estructurales en el sistema educativo. Hay dos factores a tener en cuenta, por un lado, el nivel educativo de las familias está aumentando rápidamente, debido a que el alumnado actual desciende de quienes se escolarizaron bajo la expansión educativa de los años setenta y ochenta. Esto lleva a una disminución del abandono, pues hay menos familias de bajo nivel educativo. Por otro lado, lo importante no es tanto el nivel de paro, sino el diferencial del nivel de paro entre quienes tienen estudios y quienes no, y este diferencial ha aumentado después de la crisis. En la medida que baje, podría haber un repunte del abandono.
El abandono educativo es un indicador (de la Unión Europea) nefasto que dificulta en vez de ayudarnos a entender lo que pasa, al menos, en nuestro país. Está en abandono una persona (entre 18 y 24 años de edad) que acabó la ESO y no sigue estudiando, pero no está en abandono una persona que no acabó la ESO y hace un cursillo de unas semanas de socorrista o que cursa 3º de la ESO. Mezcla dos procesos sociales muy heterogéneos: no acabar la ESO con no seguir estudiando tras terminar con éxito la ESO. Además, mucha gente da por supuesto que la tasa de abandono es sinónimo de no acabar la ESO, cuando eso no es cierto.
Es coautor del informe La desigualdad de oportunidades educativas: tendencias del fracaso escolar en España (1977-2012), vinculado con su tesis. ¿Qué cambios ha detectado durante las épocas incluidas en ese período y a qué se deben?
Para las personas nacidas hasta finales de los setenta hay tanto una mejora del nivel educativo como una disminución de la desigualdad de oportunidades educativas por origen social, al tiempo que las mujeres empiezan a superar el nivel educativo de los varones ya en la escuela franquista y patriarcal. Pero para las personas nacidas en los ochenta aumenta la desigualdad de oportunidades educativas y se estabilizan los niveles de estudio, con una disminución en FP. Esto pensamos que se debe al efecto no querido de la LOGSE. Al aumentar los requisitos para cursar educación post-secundaria obligatoria, aumentando dos cursos el tronco común y poniendo el requisito de titular en la ESO para entrar en FP, llevó a que las personas de orígenes populares más bajos dejasen de estudiar FP y engrosasen las tasas del fracaso escolar administrativo. Además, no solo se subió el requerimiento académico para estudiar FP de Grado Medio, sino que se convirtió en un callejón casi sin salida, pues para seguir estudiando había que aprobar un examen con contenidos de Bachillerato. Sin embargo, a los estudiantes de Bachillerato no se les exigía un examen con contenidos de FP media para acceder a la FP superior. Esto muestra un sesgo academicista en el diseño educativo que acabaron pagando los hijos de las clases populares.
¿Puede explicarnos cuál es la relación que existe entre los índices de analfabetismo de finales del siglo XIX y el nivel formativo actual? ¿La inercia en educación ha sido “inmune” a las reformas educativas?
Creo que el símil con una carrera ciclista ayuda a entender lo que ha pasado. El pelotón avanza más rápido, pero se mantiene el orden. Para romper la inercia estamos exigiendo que las comunidades que parten de mayores niveles de analfabetismo en el siglo XIX tendrían que haber “corrido más rápido” que las de menor analfabetismo. Es decir, no solo les estamos pidiendo que mejoren en educación, sino que lo hagan con más intensidad que las comunidades más aventajadas. No hay que caer en el derrotismo, pues todas han mejorado considerablemente, pero habría que pensar cómo las que venían de más atrás podrían adelantar a las más aventajadas.
¿Cuál es la característica que, según la academia, mejor predice el logro educativo y qué podemos hacer para compensar?
En Sociología de la Educación llevamos más de medio siglo avisando de que el mejor predictor del nivel educativo de los estudiantes es el nivel socioeconómico y cultural de la familia. Son muchas las políticas que se han intentado contra esto. En España la LOGSE misma, aunque con efectos perversos no queridos, como ya he señalado. Hay políticas que pueden mitigar este problema pero, en tanto que haya desigualdad social, las escuelas van a ser un reflejo de esa desigualdad. Pueden mitigarla, acentuarla o neutralizarla. Por ejemplo, a los estudiantes de orígenes de menor capital cultural les puede venir mejor la educación infantil y didácticas más estructuradas, pues no cuentas con sus familias para que les guíen en proyectos educativos muy abiertos.
A lo largo de la historia, ¿los momentos en los que se ha incrementado la inversión en educación han venido acompañados de los resultados esperados? ¿Debemos aspirar al 5% de inversión en educación en función del PIB o cree que debe haber otro indicador?
A mí el indicador del 5% me parece problemático. Por ejemplo, en la última crisis el PIB per cápita disminuyó en torno a un 10%. Eso quiere decir que estamos de acuerdo con que cada vez que baje el PIB, baje la inversión pública en educación… Yo prefiero un modelo más parecido al sistema de pensiones. Además, si aumenta muy rápido el número de estudiantes, como pasó con el baby boom y luego se reduce muy rápido, como pasó en los ochenta, estamos estableciendo desigualdad intergeneracional, pues ese 5% es menos por estudiante para una generación que para otra. Hacer una estimación de cuánto dinero es necesario para dar una educación de calidad y establecer las condiciones económicas para que no varíe con el ciclo económico, pero sí con el número de estudiantes, similar a como ha hecho con el sistema de pensiones, que ha aguantado bastante bien la crisis. Esto podría ser el 4% o el 6% del PIB, dependiendo de lo que estemos dispuestos a invertir por estudiante. Eso sí, desde el punto de vista de la planificación educativa es mucho más sencillo fijar un indicador como el 5% del PIB.
Madrid es la comunidad autónoma cuyas aulas están más segregadas por nivel socioeconómico y se encuentra al nivel de Hungría y Rumanía, los dos países europeos con más desigualdad. Un informe reciente, en este caso de Valencia, advierte de que el distrito único no ha logrado mitigar la segregación escolar en la ciudad. ¿Qué acciones en materia de política educativa y social recomienda para transformar esta realidad?
Hay que separar dos procesos: la segregación social y la segregación de resultados. En España hay alta segregación por origen social, pero baja por competencias. Eso posiblemente quiere decir que la calidad educativa de unas escuelas y otras no es tan diferente. Es muy complicado luchar contra la segregación social, debido a que es un resultado de dar autonomía a las familias. En EEUU para acabar con la segregación racial se pusieron autobuses para intercambiar a los estudiantes por su color de piel, y tener menos segregación. Lo que se consiguió fue que las familias se fuesen a vivir tan lejos unas de otras que el autobús no era una opción. Creo que lo mejor que se puede hacer es dar una alta calidad educativa en los centros, de manera que estar en uno u otro no marque la diferencia de resultados educativos. Esto lleva a que haya que invertir más recursos en los centros con más complejidad social, y a una relación fluida entre servicios sociales y sistema educativo.
La palabra diversidad parece haberse estigmatizado cuando hablamos de la escuela. Muchos padres con recursos temen que el rendimiento de sus hijos sea peor en centros donde puede haber más alumnado con menor rendimiento. ¿Con qué datos podemos combatir este estigma?
Los datos de PISA son contundentes, en el sentido de que lo único que hacen mejor las escuelas concertadas y privadas en España es seleccionar socialmente a su alumnado, pero no consiguen que obtengan mejores resultados que el alumnado de la pública. El problema es que la elección de escuela genera mucha ansiedad, y eso no se vence con datos fríos. Cualquier pista de que una escuela puede ser mejor que otra no resiste la frialdad de los datos agregados del sistema educativo. Por eso insisto en que la única forma de luchar contra esto es asegurando la calidad de los diversos centros.
¿Qué papel juega la escuela concertada a la hora de erradicar o perpetuar la desigualdad de oportunidades educativas?
Creo que mucho menos de lo que se cree. Por ejemplo, en Francia o Reino Unido la presencia de la escuela pública es mucho mayor que España y, sin embargo, hay más segregación. Esto se debe a que cuando la escuela es pública, los mecanismos de segregación pasan a ser otros como, por ejemplo, el precio de la vivienda es más cara cerca de las escuelas que están consideradas como buenas. Dicho de otra forma, lo que te ahorras en un concertado lo vas a pagar en hipoteca o alquiler. Digamos que las familias de clase media y alta son más astutas que el sistema educativo a la hora de jugar a la diferenciación social, dadas las características de cada sistema educativo.
El profesorado lleva tiempo quejándose del exceso de burocracia y de la complejidad de tareas que deben desempeñar y para las que no están formados. Eso empeora sus condiciones de trabajo, desincentiva su participación en proyectos o redes educativas y resta tiempo de atención al alumnado. ¿Cree que esta tendencia puede tener una incidencia significativa en la merma de la calidad de la enseñanza?
No he visto estudios sobre esta cuestión, pero mis propios padecimientos como profesor me llevan a estar totalmente de acuerdo. Hay una mentalidad burocrática de desconfianza hacia los trabajadores, y creer en el pensamiento mágico de que si todo se documenta, mejora, cuando lo único que mejora es la forma en que se trampea para escapar a tanto papeleo desconfiado.
¿Necesitamos incorporar nuevos perfiles en los centros educativos? Educadores y trabajadores sociales, por ejemplo, para que esa labor, muchas veces de conexión con los ayuntamientos para controlar el absentismo y otros asuntos sociales, sea gestionada por estos profesionales.
Sí, totalmente de acuerdo, creo que esta es una de las grandes posibilidades de mejora del sistema. Es más, creo que los educadores sociales tendrían que tener un papel más activo a la hora de tratar con grupos complejos. Por ejemplo, creo que parte del alumnado que se deriva a FP Básica estaría mucho mejor en manos de educadores sociales.
El PSOE prometió en campaña (pero luego omitió de su programa) subvencionar las matrículas universitarias de las chicas que estudiaran carreras “STEM”. ¿Cómo valora la medida?
Pues que la mitad del trabajo ya está hecho. En Ciencias y Matemáticas desde hace tiempo la matrícula está más o menos igualada. Las diferencias permanecen en las ingenierías. Si tenemos en cuenta que para el alumnado becado las carreras son gratuitas, y no por eso van más mujeres becadas (creo), no me parece que la medida vaya a tener mucho éxito, aunque sea bienintencionada. El coste de la matrícula posiblemente sea una parte pequeña de una decisión tan importante como elegir profesión. Además, para que la medida fuese equitativa tendríamos que actuar también sobre las carreras muy feminizadas, para que entrasen más hombres, si no, no va a ser posible la igualación.


Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/11/25/lo-unico-que-hacen-mejor-las-escuelas-concertadas-y-privadas-en-espana-es-seleccionar-socialmente-a-su-alumnado/
Autora: Saray Encinoso/El diario la educación


domingo, 30 de diciembre de 2018

ENTREVISTA AL ESPECIALISTA XIAOYAN LIANG ¿CÓMO LO HIZO SHANGHÁI, UNA HISTORIA DE EXCELENCIA EDUCATIVA?

En 2009 y 2012 la ciudad fue conocida alrededor del globo por su excelencia educativa, al alcanzar el primer lugar en PISA. Una de las claves de su éxito consistió en incentivar la profesión del docente.

Cuando pensamos en modelos educativos exitosos generalmente tenemos en mente a naciones nórdicas como Noruega o Finlandia, o quizás a la lejana Singapur. Sin embargo, tras los exámenes PISA del 2009 y 2012 la provincia de Shanghái reveló al resto del globo que en esta región particular de la República Popular China se estaban tomando medidas y acciones audaces y que impactarían positivamente en un modelo educativo que harían del mismo un sinónimo de excelencia educativa.
PARA EXPLICARNOS CÓMO ACONTECIÓ ESTE PROCESO LA ESTRELLA DE PANAMÁ CONSULTÓ CON LA ESPECIALISTA XIAOYAN LIANG, QUIEN LABORA PARA EL EQUIPO EDUCATIVO DEL BANCO MUNDIAL Y ES LA AUTORA PRINCIPAL DEL ESTUDIO HOW SHANGHAI DOES IT: INSIGHTS AND LESSONS FROM THE HIGHEST-RANKING EDUCATION SYSTEM IN THE WORLD .
¿CUÁLES SON LOS ASPECTOS CLAVES QUE HICIERON POSIBLE EL ÉXITO DE SHANGHAI EN LOS EXÁMENES PISA DEL 2009 Y EL 2012?
Uno de los objetivos que nos trazamos cuando realizamos el estudio ‘How Shanghai Does It’ era comprender hasta qué punto se estaban aplicando las políticas adecuadas, como entrenaban a los docentes, como los incentivaban y hasta que punto estaban alineados con la evaluación curricular. También vimos un número de políticas educativas en Shanghái y tratamos de evaluar hasta dónde éstas se alineaban con los estándares internacionales. El segundo elemento que observamos consistió en dilucidar hasta que punto estas políticas educativas fueron implementadas. En muchos países observas un gran número de documentos de políticas educativas, proclamaciones, regulaciones, pero los resultados son pobres porque estas políticas no fueron implementadas efectivamente. En este sentido Shanghái ha sido exitoso. El tercer factor consistió en enfocarse en el educador. A su vez, si observas la descripción laboral para el puesto de director de un colegio, la mayoría de su tiempo está dedicado a promover la excelencia educativa. Todo se concentra en entregar excelencia en el salón de clase y creo que esto es importante destacarlo. Tu puedes tener buenas políticas educativas pero a veces estas tienen otras prioridades y no se enfocan en el aprendizaje del educador o en la excelencia educativa.
¿CONSIDERA, ENTONCES, QUE PARA LOGRAR UNA APLICACIÓN EFECTIVA DE POLÍTICAS EDUCATIVAS ES NECESARIO CONTAR CON MECANISMOS QUE MIDAN EL RENDIMIENTO DE LOS DOCENTES Y DEL SISTEMA EDUCATIVO EN GENERAL?
Definitivamente. La mayoría de los estudiosos estarían de acuerdo en la importancia de la evaluación. No obstante, en lo que no concordamos es en cómo hacer dicha evaluación. Es por ello que vemos variaciones entre las distintas naciones. Algunas utilizan la evaluación continua en el salón de clases, administrados por los docentes, para después emplear una retroalimentación inmediata en sus prácticas educativas. Y otras naciones quizás no lo hagan, solo tomando en cuenta algunas evaluaciones. Más creo que hasta cierto punto algunas naciones utilizan la evaluación continua y son capaces eventualmente de incorporar los resultados para así modificar la pedagogía del instructor y lo que acontece dentro del salón de clases. En esto es donde el modelo de Shanghái destaca. La evaluación es importante, pero debemos considerar cómo la creamos y que también nos ofrezca retroalimentación. También debe ser continua en el salón de clases y debemos asegurarnos que los resultados sean incorporados en el aprendizaje del docente. De modo que si un estudiante no está aprendiendo puedas modificar tu estilo educativo. Cualquier evaluación que realizamos tiene como meta mejorar la pedagogía, no es solo para coleccionar datos que luego no se utilizan. Quiero agregar que muchas personas tienen la impresión de que un salón de clases en China es enorme. A veces un profesor se enfrenta a 50 estudiantes, sin embargo, conocen muy bien a sus estudiantes, así como los objetivos a cumplir. Ellos son capaces de enganchar de manera efectiva con casi todos. A veces usan ICT (tecnología educativa), hay herramientas que los docentes pueden utilizar si el docentes está bien entrenado y si tiene claro lo que puede comunicar y si están bien respaldados por el director del colegio.
¿ES ATRACTIVA LA POSICIÓN DEL EDUCADOR EN SHANGHÁI? Y, ¿QUÉ INCENTIVOS SE EMPLEAN PARA ATRAER EDUCADORES AL MODELO EDUCATIVO DE SHANGHÁI?
Es una profesión muy atractiva. Adicionalmente, está el incentivo salarial. Históricamente y culturalmente, los docentes ocupan una posición valiosa en la sociedad china. Es considerada una profesión decente. Los docentes también poseen su escala, pueden ascender profesionalmente, salarialmente y recibir reconocimientos.
¿A QUÉ ELEMENTOS SE LES DA PRIORIDAD AL MOMENTO DE CONTRATAR A LOS PROFESIONALES QUE ASPIRAN SER DOCENTES EN SHANGHÁI?
Tienen estándares bastante exhaustivos y la manera en la que se realiza dicho reclutamiento está basado en la competición. Por su locación y atractivo Shanghái atrae a muchos a aplicar. Hay más aplicaciones que posiciones ofrecidas. E incluso cuando son finalmente reclutados los docentes permanecen en período de prueba durante un año. En este lapso parte de su tiempo lo dedican a entrenamientos y al final de este período ambas partes pueden decidir si continúan. Los evaluadores saben al finalizar el año que docentes tienen la mentalidad y habilidades adecuadas.
DE ACUERDO AL SONDEO INTERNACIONAL ‘TEACHING AND LEARNING INTERNATIONAL SURVEY’ (TALIS), LOS DOCENTES EN CHINA CONSUMEN MENOS HORAS EN CLASE QUE SUS CONTRAPARTES DE OTROS PAÍSES. SIN EMBARGO INVIERTEN MÁS TIEMPO EN PLANEAR SUS CLASES Y EN DAR ORIENTACIÓN ESTUDIANTIL. ¿DE QUÉ MANERA ESTO AFECTA AL MODELO EDUCATIVO DE SHANGHAI?
‘SI QUIERES CONVERTIR LA DOCENCIA EN UNA PROFESIÓN DECENTE, DEBEMOS TRATARLA COMO TAL. ELLOS NECESITAN TIEMPO PARA PENSAR, REFLEXIONAR, ANALIZAR Y PUBLICAR, ASÍ COMO PARTICIPAR EN SEMINARIOS O ENTRENAMIENTOS’.
Cómo nos aseguramos que la profesión del educador es decente, básicamente no los debemos tratar como si fueran ensambladores; más bien como una profesión que necesita de tiempo para prepararse y reflexionar. Esto es lo que hace efectivamente el modelo educativo chino. Los docentes sólo pasan un promedio de 16 horas por semana dentro de un salón de clases. El resto del tiempo lo utilizan para discutir sobre pedagogía, sobre los estudiantes que necesitan ayuda extra, del planeamiento de sus clases o para visitar las clases de otros docentes y así aprender de sus prácticas. También califican, revisan las tareas y entablan contacto con la comunidad. Todos estos elementos les ayudan a ser mejores docentes y esto resuelve el misterio del porqué tenemos clases grandes, pues hay otros docentes presentes en el salón de clase. Si quieres convertir la docencia en una profesión decente, debemos tratarla como tal. Ellos necesitan tiempo para pensar, reflexionar, analizar y publicar, así como participar en seminarios o entrenamientos.
¿DE QUÉ MANERA EL GOBIERNO LOCAL APOYA Y MOTIVA A LOS DOCENTES A QUE MEJOREN SUS HABILIDADES PEDAGÓGICAS?
Los primeros nueve años de educación son responsabilidad de los distritos y del condado en la zona rural de Shanghái. La capacidad fiscal de cada distrito tiene mucho que ver con los profesionales que pueden atraer y la infraestructura que pueden construir, tienen cierta autonomía. Sin embargo, el Gobierno municipal también tiene una responsabilidad y consiste en nivelar las zonas rurales con los distritos con mayor capacidad financiera. Hay políticas diseñadas para nivelar las brechas, uno de estos mecanismos es una promoción profesional más rápida. Los docentes y directores que han trabajado en zonas rurales pueden ascender más rápido en la escala profesional. Otro mecanismo consiste en mejorar el rendimiento de colegios en zonas pobres. Para ello el Gobierno municipal crea un acuerdo entre un colegio de alto rendimiento con uno de menor rendimiento por un lapso de tres años. Ellos trabajan juntos durante ese tiempo y se plantean resultados claros que se desean alcanzar una vez finalizado el acuerdo. Este mecanismo ha probado ser muy efectivo para levantar el rendimiento de los colegios.
¿EL EXITOSO MODELO EDUCATIVO DE SHANGHÁI SE INTENTA REPLICAR EN EL RESTO DEL PAÍS? SI ESTE ES EL CASO, ¿CUÁLES SON LAS DIFICULTADES PARA APLICARLO EN OTRAS REGIONES DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA?
El modelo de Shanghái no es diferente al del resto de China, pero destaca porque posee uno de los PIB más altos del país. Por ello financieramente es capaz de pagar buenos salarios a los docentes e implementar políticas educativas efectivamente. Esa es una razón, la otra consiste en que posee una tradición de innovación, de abrirse a otros países y las personas de Shanghái son conocidas por ser más prácticas, por lo que no quedan atrapados en ideologías.
 ESPECÍFICAMENTE, COMO UNA ENSEÑANZA PARA LOS PAÍSES EN DESARROLLO.
Necesitas planear y luego ejecutar. Muchas políticas educativas no llegan a ser implementadas. Uno de los problemas prevalecientes en los países en desarrollo es que no solo poseen muchas políticas educativas, sino que además las cambian muy rápido. La estabilidad política también es importante. Ahora mi trabajo se enfoca en África, donde cada cuatro años tienes elecciones y antes de culminar tu período ya piensas en la próxima, los cambios son rápidos y nada se mantiene. China tiene este lujo, es un régimen estable. Esta estabilidad permite una implementación de las políticas educativas, para luego monitorear sus resultados y realizar evaluaciones. Debemos reconocer que la educación tiene un ciclo. Cambiar el sistema educativo requiere de mucho esfuerzo y no debes hacer cambios demasiado rápido pues te enfrentas al peligro de no llegar a implementar nada.



Fuente: http://laestrella.com.pa/panama/nacional/como-hizo-shanghai-historia-excelencia-educativa/24098681

lunes, 20 de agosto de 2018

ENTRE LOS DEMONIOS, EL DIABLO ES EL REY. ¿QUÉ ES LO QUE NO SE VE DE LOS RESULTADOS DE LAS PRUEBAS PISA DE LA OCDE?

 En víspera de la aplicación de las pruebas PISA en agosto 2018, se iniciará una nueva ola de comercialización de la educación por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), quien afina sus flamantes estrategias para establecer los buenos y malos de los sistemas educativos del mundo, y así direccionar la inversión de los organismos económicos en aquellos países que hacen resonancia con sus políticas neoliberales.


La OCDE, fue creada en el 61´, donde actualmente participan 34 países, ésta tiene como fin, “el fortalecimiento de las economías de los países industrializados o en desarrollo”, pero, hace unos días, un amigo, me dio otra definición, cuando decía, que ésta se ha convertido en el gran Ministerio de Educación Mundial, estableciendo las políticas y rankings educativos y en definitiva, creo que ha sido así, ya que los resultados de PISA son referentes para las transformaciones y reformas educativas.
El Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA) de la OCDE (2000), tiene por objeto evaluar el rendimiento de los aprendizajes en matemática, lectura y ciencias de estudiantes con quince (15) años de edad. Es aplicada cada tres (3) años y principalmente compara rendimientos de estudiantes de los países participantes para el establecimiento de rankings. Actualmente en PISA han participado cerca de 540 mil estudiantes de 72 países.
Ahora bien, cabe mencionar que para la UNESCO (2011), “la educación debe ser de calidad a lo largo de toda la vida,… es un derecho humano para todas y todos, es decir, para cada niño, niña, adolescente, mujer u hombre…, debe ser inclusiva”, “debe contribuir para una ciudadanía mundial, incluyendo los conceptos de paz, tolerancia y comprensión mutua, para prevenir la violencia en las escuelas y promover la comprensión intercultural, el diálogo interreligioso, el respeto de la diversidad y la empatía”.
En ese sentido, la educación debe convertirse en una herramienta para la liberación de los pueblos, donde se propicie la construcción de ciudadanía, la formación integral de la personalidad, la pertinencia del hecho educativo con el proyecto país, la transformación y revolución cultural de la sociedad.
En por ello, que debemos preguntarnos, ¿por qué la OCDE se interesó invertir en la educación, cuando es un organismo económico?, ¿con qué fin se han aplicado las pruebas PISA?, ¿Las pruebas PISA dan luces sobre el cumplimiento de los fines de la educación? ¿Los países que están en las primeras posiciones de los resultados de las pruebas PISA cumplen con los fines de la educación?, en estas líneas intentaremos iniciar un debate para construir en colectivo las respuestas a las interrogantes expuestas. Por eso la invitación queda abierta para todos y todas.
La OCDE se interesó en invertir en educación, ya que ha sido una estrategia de privatización mundial, ya que “quién pone el dinero, es quien define la música que se toca”. En ese sentido, desde hace unas décadas se ha producido un ataque permanente a la educación pública, manipulando estadísticas, desvalorizando a sus maestros, maestras y demás actores del hecho educativo vinculante, con el fin de vender la educación privada como una alternativa redentora, según ellos, a una situación deplorable como ha sido la educación pública para las sociedades.
Por esa razón, la educación privada se convierte en un espacio para construir personalidades que acepten sin rebatirlas la cosmovisión de las políticas neoliberales para la construcción de la sociedad. Es por ello que, Torres, J. (2014), menciona:
Una educación neoliberal estaría dirigida a preparar seres consumidores, críticos con sus intereses como consumidores, pero no capaces de imaginar y reflexionar sobre qué modelos de sociedad son los más justos y respetuosos con los intereses colectivos. No se busca educar personas imaginativas y creadoras de soluciones, inconformistas ante todo lo que funciona mal

Para lograr su cometido, la OCDE genera un montón de informes y discursos sobre el rendimiento de esos estudiantes de escuelas públicas, con el fin de justificar ante la sociedad, que iniciativas privadas acojan el control de esos centros educativos, buscando así el control del saber, pensamiento y conocimiento de los pueblos.
Por esas razones, es que se aplican la prueba PISA:
a) Para potenciar la mercantilización del sentido común de la sociedad,
b) Impulsar la competitividad, eficacia y el rendimiento como los dioses redentores del comportamiento humano exitoso,
c) Creer que el conocimiento es cuantificable, estandarizado, que se vende y se compra en el mercado,
d) Hacer creer en el otro, que las políticas neoliberales, políticas económicas y corporativas están despolitizadas, que no son permeadas por alguna corriente ideológica,
e) Controlar individuos u organizaciones a través de estadísticas, estándares de comportamiento y cuantificaciones,
f) Promover las relaciones humanas mercantilizadas y autoritarias, con ausencia de valores y justicia social,
g) Crear personas incapaces de ponerse en los zapatos del otros, en particular sin no comparten la clase social o cosmovisión de la vida,
h) Potenciar personas conservadoras, tradicionales y sumisas ante el poder, i) Impulsar seres humanos con ausencia de una cultura implicada, es decir, sin posibilidad de ubicarse en un contexto socio – histórico,
j) Impulsar “la capacidad de responder a problemas concretos en los que solo cabe una respuesta; pero el mundo no se trata de eso”, tomada de la entrevista presidente del Instituto Weizmann, Daniel Zajfam,,
k) Desvalorizar el maestro o maestra, echándole todas las culpas que emerjan en el sistema educativo,
) Privatizar la educación, con el fin de controlar los pueblos, entre otras.
Con todo lo expuestos es imposible que los resultados de las pruebas PISA den luces al cumplimiento de los fines de la educación establecido por la UNESCO, ya que ha sido necesario secuestrar y debilitar a la educación pública, porque no necesitan la construcción de ciudadanía, ni la integralidad de la formación de los seres humanos, mucho menos seres con identidad nacional, capaces de plantearse preguntas y varias respuestas, ni personas independiente, menos que promuevan la igualdad y equidad social, ni que sus acciones redunden en beneficio con el ambiente o solidarizarse con las luchas sociales en contra del racismo, el sexismo, la violencia de género, la discriminación de los indígenas, la pobreza y demás luchas. Es decir, sólo necesitan personas que respondan a la lógica del mercado y de las grandes corporaciones y para eso, sólo necesitan saber leer, escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir y tener una respuesta a problemas concretos.
En congruencia a la última pregunta, en los resultados presentados por la OCDE en el año 2016, de la prueba PISA aplicada en el 2015, arroja como primeros países en los resultados los siguientes: Singapur, Hong Kong, Japón, Taiwán, Finlandia, Canadá, Macao, Estonia, Irlanda, siendo la distribución por cada área temática las siguientes: (Ciencia: 1. Singapur, 2. Japón, 3. Estonia, 4. Taiwán y 5. Finlandia), en (Lectura: 1. Singapur, 2. Hong Kong, 3. Canadá, 4. Finlandia y 5. Irlanda) en (Matemática: 1. Singapur, 2. Hong Kong, 3. Macao, 4. Taiwán y 5. Japón). No obstante, la realidad social de éstos países, no es tan parecida y muchas veces un negativo a los resultados de su rendimiento académico en áreas técnica que evalúa la prueba.
Ejemplo de ello, el Acoso, según los resultados de las pruebas TIMSS 2015, estudiantes de 8vo grado (entre 13 a 15 años de edad), a menudo en el año de estudio, recibieron acoso escolar de forma presencial o virtual, donde posicionan a Japón (14,5) en la segunda posición de mayores índices de acoso escolar de los 70 países que participan en TIMSS, a Singapur de tercero, con (14,4) y a Hong Kong en la cuarta posición, con (14,2).
Además, parte de esto lo ratifica la UNICEF (2017:41) en su reciente informe que habla sobre la violencia sobre los niños, niñas y adolescentes, cuando mencionan sobre la violencia escolar o bullying, posicionan a Hong Kong en segundo lugar (37) de los países con mayor acoso en el mundo, a Singapur de tercero (36) y a Japón de octavo posición (18).
Por otro lado, en el mencionado informe de UNICEF (2017:77), expresa que Finlandia e Irlanda, están entre los primeros doce países donde las mujeres entre 18 a 29 años han experimentado al menos un incidente de violencia sexual por parte de un adulto perpetrador antes de los 15 años.
Para ratificar lo anterior, según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (2015), cerca del 59% de las mujeres finlandesas de más de 15 años han sufrido abusos psicológicos o físicos por parte de hombres (parejas o no). Si se excluye la violencia psicológica y se suma la sexual, Finlandia es segunda a nivel europeo con un 47% de las mujeres agredidas por hombres. En las niñas menores de 15 años las cifras son similares: Finlandia 53%.
En otra tipología de acoso, en Singapur, según Robertson, P. (2015) de Human Right Watch para Asia, expresa que “existe vigilancia y acoso para quienes ejercen la libertad de expresión”, donde hay un severo control de los medios de comunicación e internet. Es tanto así, que Singapur figura entre los últimos, en el puesto 153 de una lista de 180 países, en la protección de la libertad de prensa, según el informe elaborado por Reporteros Sin Fronteras para el año 2015.
Como segundo ejemplo, el Suicidio, que según la Organización Mundial de la Salud (2015), Japón, continúa como segundo país con el mayor índice de suicidios en el mundo (18,9), destacando el Libro Blanco en el 2016, que Japón bajo la tasa de suicidio en algunas edades, pero hubo un aumento en mayores de 70 años y en los jóvenes, la primera, por situaciones de salud y en la segunda, por presión social y educativa.
Por otro lado, según el Banco Mundial (2012), parte de éstos países de mejores promedios también encabezan los rankings de mortalidad de niños y niñas menores de 5 años de edad, Finlandia en el cuarto lugar, Singapur en el quinto y Japón en el séptimo.
Después de asomar, algunas de las situaciones sociales de éstos países de rankings supremos en educación, según la OCDE, ponemos en duda que la aplicación de éstas pruebas traiga algún beneficio en la disminución de los problemas sociales, primero, ya que las tasas de violencia de género, acoso escolar, suicidio, moralidad infantil y discriminación son asignaturas pendientes de éstos sistemas educativos, segundo, ya que éstas prueba sólo intenta medir el rendimiento estudiantil en algunas áreas de conocimiento y tercero, discrimina y segmenta a la sociedad, cuando establece “los estudiantes pobres tiene tres veces más probabilidad de tener un mal desempeño que los estudiantes de familias con mejor posición económica” OCDE (2016), es decir, que ya instituye a priori que los más vulnerables y de las periferias son los que serán los peores estudiantes de mundo, como si eso marcara alguna diferencia en la evolución de sus historias como hombre y mujeres de éxitos.
Por último, si sólo centramos los fines de la educación, como logros de rendimiento académicos, es sinónimo de una sociedad fútil, que ignora el peso que tiene la educación para la solución de los problemas sociales y para la transformación de los pueblos. Po ello, es que hoy los/as invitos a rechazar y abandonar esas creencias que nos han tratado de implantar los organismos económicos, digamos no a los rankings internacionales estandarizados en educación y digamos no a la aplicación de pruebas estandarizadas, lo que traen consigo, es la marginación de los menos protegidos, la eliminación de la garantía de una educación pública, la segmentación de la sociedad, la discriminación humana, la perdida de la identidad nacional, en fin, el control de los pueblos.


 Por
Doctorado en Ciencias de la Educación, Magíster en Desarrollo Curricular, Licenciada en Relaciones Industriales.Diseñadora y evaluadora curricular. Docente – Investigadora Educativa del CIM y reconocida por el PEII en la Categoría B, Coordinadora General del CNIE, Integrante de la SVEC e Integrante Fundadora de la Red Global/Glocal por la Calidad Educativa.


miércoles, 8 de agosto de 2018

¿QUÉ DEBEMOS ESPERAR DE UN SISTEMA EDUCATIVO?


Ayer 26 de enero el diario The Times (y el resto de los medios de comunicación británicos) publicó las School league tables, una verdadera clasificación jerarquizada de los centros escolares británicos en forma de liga o competición que, con la tendenciosa justificación de otorgar a los padres el poder de elegir (Parent power 2018), confronta a todos los centros escolares del Reino Unido, sometidos a severas inspecciones externas que les obligan a estar mucho más preocupados por obedecer a lo que lo que los indicadores demandan que por educar a sus alumnos. Es díficil imaginar un sistema escolar que pueda desnaturalizar hasta tal punto el sentido primordial de la educación generando una justa o torneo entre escuelas, una suerte de eliminatoria en la que se genera una brecha insalvable entre los centros que alcanzan un A-Level y aquellos otros que no lo logran. Y es difícil imaginar una medida que refuerce hasta tal punto las diferencias sociales y culturales de partida, que fragüe la brecha social original que está en el origen del fracaso escolar sistemático, diviendo a los alumnos entre centros que asegurarán el éxito social de los hijos y centros que les destinarán al fracaso.

Un sistema educativo basado en la convicción de que la educación es competencia y contienda, no puede ser otra cosa que la sala de máquinas que prepara a sus usuarios para enfrentarse a un mundo de capitalismo despiadado que ubicará y premiará a cada cual en función de los títulos acreditativos obtenidos en esos centros. Una sociedad profundamente clasista, por tanto, que maneja la ideología del don con desparpajo e hipocresía porque consigue convencer a todos de que las diferencias en los resultados escolares obedecen a una forma ininteligible pero cierta de dotación diferencial natural, no de origen o génesis social. Una gestión capitalista del conocimiento, también, porque el saber pierde todo su valor para el fomento de la emancipación personal y se pone al servicio, plenamente,  de una supuesta progesión social que va dejando por el camino a vencedores y vencidos.

Son famosos sus colegios de élite, sin duda, selectos clubs de los hijos de las clases más acomodadas, pero debería destacarse la paradoja de que su sistema escolar, globalmente considerado, está muy por detrás de la mayoría de los sistemas de la OCDE (puesto 27 en matemáticas, 22 en lectura y 15 en ciencias). Es la consecuencia lógica de generar una burbuja de centros aristocráticos y un furgón de cola, atestado, de centros subordinados. De hecho, la variabiabilidad de calificaciones intercentros, de segregación escolar anunciada, es una de las más grandes del mundo. Y es la consecuencia natural de una formación deficiente del profesorado: como podía leerse en un reciente artículo sobre la deserción del profesorado en las escuelas británcias y la falta de nuevas vocaciones, “no existen suficientes incentivos para que estudiantes con talento se conviertan, nunca más, en profesores”. Sometidos a la presión y la vigilancia de la inspección, a la competencia descarnada de las clasificaciones intercentros, a la desconfianza sistemática de los padres, al desprestigio general de la profesión, ¿quién querría convertirse en chivo expiatorio?

La fórmula antágonica de la gestión inglesa la resume Pasi Sahlberg en Finnish lessons. What can the world learn from educational change in Finland?¿Cuáles son las claves del éxito de su sistema? “Este otra manera de gestionar el cambio educativo”, afirma Sahlberg, “incluye la mejora del cuadro docente, la limitación de las evaluaciones a los estudiantes a lo estrictamente necesario, la ubicación de la responsabilidad y la confianza como valores superiores a la mera rendición de cuentas, la inversión en equidad en la educación y la entrega de la responsabilidad de la gestión sobre las escuelas y distritos a profesionales experimentados en educación”. Algo aparentemente muy sencillo que tiene como colofón la prohibición expresa de que pueda publicarse ninguna clasificación de los resultados de los centros escolares en un país que, por otra parte, carece de inspección educativa, de exámenes o pruebas antes de los 9 años, que solamente realiza evaluaciones por muestreo de los centros escolares con el fin de contribuir a su mejora continua, que confía en las municipalidades y los centros escolares para la gestión y el gobierno autónomos de los centros, que exime a los profesores de su carga docente con el fin de que puedan dedicar ese tiempo a la colaboración y generar una verdadera comunidad de aprendizaje, que hace de la equidad, la confianza y la responsabilidad, en fin, el fundamento de su gestión.


No es una casualidad, obviamente, que uno de los países del mundo con menos variabilidad de calificaciones y resultados intercentros sea Finlandia, es decir, que es indiferente a qué colegio vayan los hijos de cualquiera, porque sus resultados serán buenos y equiparables. Y no puede ser tampoco causalidad que eso ocurra, sobre todo, en el resto de los países nórdicos (Islandia, Suecia, Noruega y Dinamarca), porque la construcción de un Estado social equitativo está en la base, en el principio, del diseño de un sistema educativo capaz de garantizar el éxito de todos sus alumnos.
¿Qué debemos esperar, entonces, de un sistema educativo? La elección es, en realidad, bastante sencilla: o sistemas jerárquicos y competitivos que refuerzan las diferencias culturales y sociales de partida en un círculo vicioso que pretende naturalizarlas, en los que el conocimiento es tan sólo la moneda de cambio de un sistema orientado a generar segregación laboral, o sistemas sociales equitativos que pretenden que todos y todas alcancen un nivel satisfactorio de habilidades y conocimientos por medio de los que gestionar satisfactoriamente su propia vida, sin rigidez, presión y stress, por medio de la confianza y la plena asunción de la responsabilidad personal. Comparen, elijan y apliquen.
Fuente del Artículo:
Por
JOAQUÍN RODRÍGUEZ
Colaborador del portal Blogs Madri+


jueves, 1 de marzo de 2018

El riesgo de divulgar los resultados de evaluaciones escolares


Los maestros rechazan la iniciativa de Macri y advierten que ignorar las particularidades socioeconómicas de cada escuela llevaría a la discriminación y a la estandarización, sin tener en cuenta la diversidad.


“Un ranking serviría para estigmatizar”, señalaron los docentes. 
El presidente Mauricio Macri aseguró durante la apertura de sesiones en el Congreso que promoverá una ley para permitir la difusión de los resultados de las evaluaciones de calidad educativa de cada escuela. Los gremios docentes rechazaron la iniciativa, porque consideran que llevaría a la estigmatización de instituciones, alumnos y maestros –a partir del desconocimiento de las diferentes situaciones socioeconómicas– y a la mercantilización –con premios y castigos según sean los resultados–.
Hoy, la Ley Nacional de Educación prohíbe que se publiquen los resultados de las pruebas a que son sometidas las escuelas: “La política de difusión de la información sobre los resultados de las evaluaciones resguardará la identidad de los/as alumnos/as, docentes e instituciones educativas, a fin de evitar cualquier forma de estigmatización, en el marco de la legislación vigente en la materia”, indica la norma. 
Pero Macri consideró que este impedimento “no tiene sentido”, habló de “transparencia” y reclamó avances “para cambiar esta norma” y “mejorar a partir de la verdad”. Los docentes no coinciden y señalan que es un paso más en la “mercantilización de la educación” que se da a partir de la búsqueda de la estandarización sin tener en cuenta la diversidad. Apuntan que una medida de este tipo iría en contra de una evaluación educativa integral, que debe tener en cuenta el contexto socioeconómico de cada escuela, en línea con lo planteado por el artículo 97 de la ley vigente. 
“A partir de una medición estandarizada no podés concluir que una escuela es mejor que otra. Nosotros damos clases a chicos que corren sobre el asfalto y a chicos que corren descalzos sobre el empedrado. Entonces, no se puede evaluar de la misma forma y decir que los alumnos de los primeros son mejores, porque capaz que los segundos se están esforzando mucho más”, señaló a PáginaI12 Eduardo López, dirigente de UTE. 
En el mismo sentido se manifestó Miguel Duhalde, secretario de Educación de Ctera, quien además advirtió que desde la central docente están en contra de un sistema de evaluación de este tipo porque desemboca en la “condena pública”.
En Chile se probó un sistema similar, el llamado “semáforo”, una herramienta de información que permitía identificar la calidad de los colegios. Se hizo con el objetivo de que los padres pudieran optar por un mejor establecimiento para sus hijos, pero al final la práctica evidenció que la mayoría de los alumnos de colegios con malos resultados respondían a las comunas más populares. Eso es lo que teme Duhalde que suceda en el país, lo que podría desencadenar en un camino a la “discriminación”. “Un ránking de este tipo servirá para estigmatizar. Representa la condena pública a las escuelas que tienen distintos problemas y por un simple número que saquen en un instrumento de evaluación quedarán marcadas como ‘la mejor’ y ‘la peor’”.
No es la primera vez que los docentes tienen que salir a aclarar que la educación sólo debe ser entendida en la integralidad. El propio Presidente ya había planteado la necesidad de hacer públicos los resultados de las evaluaciones. Fue en 2016, cuando anunció el llamado “Plan Maestro”, que nunca presentó formalmente ni sometió a debate en el Congreso. “La supuesta solución al problema de la mala calidad educativa era ese Plan Maestro que hace agua por todos lados. Lo que planificaron para mejorar ni siquiera lo llevaron adelante y ahora lo reducen a un mero artículo”, se quejó Duhalde.
El paso previo para la estandarización fue dado en 2016 y 2017, cuando el Ministerio de Educación de la Nación impulsó el Operativo Aprender. En ese momento, los maestros rechazaron la concepción de evaluación educativa sobre la que se instrumentó el operativo y también su forma de aplicación. “Es lo mismo, sólo piensan en evaluar y no en mejorar las condiciones de educación. Toman medidas de ajuste no sólo respecto al salario, porque también cierran escuelas, todo en pos de precarizar”, subrayó Duhalde, quien inscribió la situación en el contexto más amplio de las políticas educativas del Gobierno.


Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/98783-macri-quiere-un-ranking

jueves, 15 de febrero de 2018

LA EVALUACIÓN DE LOS SISTEMAS EDUCATIVOS ¿UN DISCURSO AMENAZANTE PARA EL PROFESORADO?

La reticencia no es oposición, solo hacer evidente que otras prácticas de evaluación son posibles. Sencillamente consideramos que se puede hacer de otra manera.
Quienes nos dedicamos a la educación no estamos en contra de la evaluación, de todo tipo y cualquiera que fuera el aspecto: agentes, centros y sistema educativo. De este último vamos a ocuparnos.

Lo que nos inquieta son las derivaciones, no siempre visibles ni benignas, de algunas prácticas que van instalándose y consolidándose en el sentido sin percatarse de que pueden tener consecuencias graves para el profesorado y también para el alumnado. La reticencia no es oposición, solo hacer evidente que otras prácticas de evaluación son posibles. Sencillamente consideramos que se puede hacer de otra manera.
Evaluar cualquier aspecto, componente o agente del sistema educativo, per se y en principio, no es algo positivo o negativo. Depende de si: a) el objetivo para realizarla es pertinente y relevante, en orden a alcanzar los grandes fines de la educación. Todo lo que podría ser evaluable de alguna manera y en alguna medida, no tiene que ser evaluado necesariamente. Esta es una prevención especialmente significativa por el clima positivista que predomina en la investigación y en el pensamiento sobre la educación. b) Los métodos para la indagación y la crítica elegidos tienen que ser idóneos y capaces para proporcionarnos la información pertinente que se precisa. c) Valorar si esa información nos proporciona el conocimiento que nos permite tomar decisiones acertadas y mejorar nuestras instituciones, la educación y, en general, la sociedad. Estos principios actúan de mecanismos de “vigilancia” que detectan perversiones y desnaturalizaciones de las prácticas evaluativas, de manera fortuita o intencionadamente que pudieran producirse.
Un ejemplo de desnaturalización de la evaluación, en principio voluntaria, se puede apreciar en el caso de las evaluaciones del sistema educativo que se han legitimado (como PISA) haciendo creer que son necesarias para la mejora de la educación, para la democratización de las relaciones sociales y para la petición de la responsabilidad que le quepa a cada uno y, particularmente a los poderes públicos. En verdad, a lo que están sirviendo estas prácticas de evaluación externa es a la imposición de un proyecto bien delimitado de currículum que anula lo que se supone que es el sentido común.
Nadie debería oponerse a que se evaluara el sistema educativo como servicio público al que se demandan ambiciosas metas definidas socialmente y en el que se invierten muchos recursos. Las evaluaciones sirven para conocer su estado en el que se encuentra lo evaluado recogiendo evidencias y para que sus conclusiones informen sobre procedimientos democráticos de decisión y mejora. Su principal objetivo sería vigilar que no se relajen los principios rectores de un sistema educativo democrático: la responsabilidad educativa, el aprendizaje del alumnado, la solidaridad, la igualdad, la libertad de pensamiento, así como la inclusión y el fomento de la convivencia, entre otros valores propios de una sociedad democrática y se mejoren progresivamente.
El interés por la evaluación ha cambiado a lo largo del tiempo, aunque siempre buscando la “mejora” de los sistemas educativos. En los años sesenta se justificaba por la importancia que tenía analizar la igualdad de oportunidades. En los ochenta empieza a aparecer el discurso sobre la calidad de los sistemas educativos y a partir de los noventa se vincula la calidad educativa con la incorporación de la evaluación como un instrumento para la eficiencia de la economía y para la competitividad entre países y regiones.
En esta última etapa, cuando los procesos de evaluación del rendimiento de los estudiantes a gran escala cobran una notable relevancia en el discurso relativo a la educación, se introduce la evaluación como dispositivo de medición, con la novedad de que los malos resultados de ser considerados como una responsabilidad del alumnado o del contexto pasan a ser explicados como una responsabilidad del mal desempeño docente, al que se le acusa de tener una mala preparación. Aparece un discurso amenazante para el profesorado que se pone en el punto de mira de la sociedad. Se vuelve a un enfoque de caja negra, donde desaparece el análisis del proceso educativo fijándose más en los productos, desarrollando una política apoyada en la búsqueda de buenos resultados.
Se está afianzando con fuerza una tendencia de los sistemas de evaluación que interpreta “la calidad educativa” como una mejora de los productos o resultados de aprendizaje del alumnado y de su rentabilidad social; un lenguaje que resulta muy atractivo a los gestores educativos, administradores y políticas neoliberales que siempre han considerado que los malos resultados son responsabilidad del profesorado, aprovechando ese discurso para establecer mecanismos de control y de competitividad. A partir de este momento adquieren una gran centralidad las evaluaciones externas de los logros de los alumnos y alumnas que se identifican con el rendimiento de las instituciones educativas y con el desempeño docente. Se establecen por tanto evaluaciones parciales que no tienen en cuenta la complejidad de factores que influyen en la enseñanza, confundiendo evaluar con aplicar pruebas basadas en competencias que miden el capital cultural del alumnado y no lo que se enseña en las escuelas o reducen el conocimiento a aprendizajes memorísticos y tareas sencillas. Y suelen tener la finalidad de conducir a sistemas de rendición de cuentas (accontability), donde premian, castigan y clasifican a los centros docentes y al profesorado según los resultados obtenidos en esas evaluaciones parciales.
Se introduce en el imaginario educativo y social como algo normal que evaluar sea un instrumento central y útil para organismos gubernamentales, como la OCDE o el Consejo de la Unión Europea, que basan sus prácticas globales en mecanismos de evaluación comparativa e indicadores, y suponen un cambio a un enfoque cuantitativo, dibujando un escenario que podríamos denominar “el gobierno de los datos” que tiene cada vez más incidencia en las nuevas reformas y en las políticas educativas en general.
Siempre la evaluación tiene que servir para apoyar a la mejora de los programas educativos, puesto que han de estar al servicio de las necesidades y derechos de los alumnos y alumnas. Por supuesto, que también tienen que servir para analizar la actuación del profesorado, la idoneidad de las propuestas didácticas y el funcionamiento de las instituciones educativas. Y estamos de acuerdo en que estas evaluaciones tienen que ser contextualizadas y periódicas. El problema no es, pues, la evaluación, sino qué evaluación y con qué fin la realizamos. Los mecanismos de alarma han saltado.
Nos encontramos, por tanto, dentro de un proceso neoliberal que entiende que la mejora educativa se propicia a través de un estado vigilante del principio de competitividad entre alumnos, profesorado e instituciones educativas, que se desarrolla través de evaluaciones, rankings, financiación y elección de centro, porque desconfían de la eficiencia de la enseñanza que realiza el profesorado. Sin embargo, solo consiguen devaluar la enseñanza, causar un mayor estrés en el profesorado y hacer que muchas instituciones educativas queden estigmatizadas, generando desigualdades según el nivel socioeconómico de la población que tengan. Los resultados de esas evaluaciones son, además, utilizadas por los medios de comunicación para crear una sensación de crisis y fracaso de la educación, olvidando la trayectoria e historia de los sistemas educativos.
Somos conscientes que las instituciones educativas tienen que estar abiertas y ser transparentes, ante la sociedad que las sostiene. Todo el mundo tiene derecho a ser informado de cómo es la educación que tenemos. Esta apertura no tendría sentido si no es para mejorar la política educativa, las instituciones escolares y para entender qué aprenden realmente los alumnos. Cómo en cualquier otro fenómeno, situación o acción, la evaluación es consustancial a toda actividad educativa. Pero se ha de utilizar la evaluación como instrumento necesario para mejorar los procesos educativos, proponiendo las medidas necesarias para atender a la singularidad y a las necesidades del alumnado según sea el contexto en el que se desenvuelve y se desarrolla.
Creemos que la evaluación en tanto que la consideremos valiosa para la mejora de los procesos educativos tendría que tener un lugar prioritario en el centro, que es donde se desarrollan las prácticas educativas: el currículo, las tareas académicas, la organización de los centros, las condiciones escolares y del profesorado. Las instituciones educativas tienen que ser la plataforma desde donde arrancar la reflexión y la toma de decisiones de mejora. Necesitamos profesores y profesoras que tengan un proyecto educativo que se justifique en los objetivos generales del sistema educativo y tengan autonomía para adaptar su enseñanza a las necesidades del alumnado y del contexto social, pero no a pruebas estandarizadas. Se debe de confiar en los docentes y ellos, a su vez, en sus estudiantes. Es necesario una cultura de la evaluación, porque en ella se encuentran algunas de las raíces del éxito y del fracaso escolar y la mejora social, pero tenemos que confiar en el profesorado que es el que sabe mejor cómo va el proceso de aprendizaje del alumnado.


Por: Carmen Rodríguez, José Gimeno y Francisco Imbernón
Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/11/23/la-evaluacion-de-los-sistemas-educativos-un-discurso-amenazante-para-el-profesorado/
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