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lunes, 29 de febrero de 2016

Mitos sobre la educación finlandesa

rosa maria torres 2
Los finlandeses se guían por la filosofía de “menos es más”.
  1. FALSO: Finlandia es el país que más invierte en educación
Finlandia destina el 11.2% de su gasto público a educación, desde la inicial a la superior, incluyendo a esta última (el Ministerio de Educación y Cultura se ocupa de todo el sistema). En los países de la OCDE el promedio es 12%. Países con rendimientos escolares muy inferiores a los de Finlandia, y sin educación gratuita, tienen presupuestos educativos mucho más altos.Toda la educación escolar se ofrece de manera gratuita, incluyendo transporte y provisión de un almuerzo diario a todos los estudiantes (en la educación secundaria superior los textos no son gratuitos). – OECD, Education at a Glance 2015 (datos de 2012).
  1. FALSO: El secreto está en más tiempo escolar
Finlandia es el país de la OCDE con menos tiempo dedicado a la educación escolar. Calendario de 180 días, jornadas diarias cortas, menos horas de clase, menos deberes. Un profesor enseña en promedio 600 horas por año, 4 horas diarias o menos. (Un profesor en EE.UU. enseña 1.080 horas al año, 5 ó 6 clases diarias). La escolarización se inicia a los 7 años de edad. Hasta entonces, la prioridad es el juego. Se prefiere menos tiempo de clase, más recreos y más largos (75 minutos de recreo en total). La hora de la comida debe ser pausada, placentera, sin prisa.
Finlandia es el país que menos deberes envía, según la OCDE. Pocos deberes, más tiempo libre para jugar, hacer actividad física, aprender fuera de la escuela, estar con la familia y los amigos.
  1. FALSO: Se usa mucha tecnología para la enseñanza y el aprendizaje
El sistema educativo finlandés confía fundamentalmente en las capacidades y la experticia de los profesores. La fortaleza de la educación finlandesa está en la pedagogía, no en la tecnología. Las tecnologías están al servicio de la pedagogía, no al revés. Finlandia está de vuelta de muchos espejismos creados por la tecnología en las últimas décadas. Ratifica la importancia de escribir a mano y de leer en papel, de no sucumbir al teclado y a las pantallas. Las TIC no están confinadas en laboratorios informáticos. Están incorporadas a las aulas y a otros espacios de aprendizaje dentro de los planteles escolares.
  1. FALSO: Hay una gran infraestructura escolar
En los últimos años se han construido unos pocos edificios nuevos, de arquitectura moderna e innovadora. El grueso de los edificios escolares tiene muchos años, está bien mantenido y se le hace adecuaciones constantes. La clave está en la organización y el uso del espacio, en la creación de un ambiente estimulante, distendido e informal de aprendizaje. Todo apunta a generar colaboración, trabajo en grupo y entre pares, dentro y fuera de las aulas. Los grupos son pequeños (máximo 20 alumnos por clase) a fin de facilitar la interacción y la enseñanza personalizada. Se insiste en esto sobre todo para los primeros grados.
  1. FALSO: Se selecciona a “los mejores alumnos” para la docencia
“Los mejores” no son necesariamente los que tienen mejores calificaciones o más títulos. En la selección de “los futuros mejores profesores” se valora la motivación, la actitud hacia el aprendizaje permanente, el amor por la lectura, el pensamiento crítico, la creatividad, las habilidades artísticas y de comunicación, el conocimiento de idiomas, valores como la empatía, la perseverancia y el compromiso social.
  1. FALSO: Finlandia es la que mejor paga a sus profesores
Los profesores en Finlandia ganan 5 puntos porcentuales menos que el promedio en los países de la OCDE. La clave de su buen desempeño no es el incentivo económico. Hay otros factores que explican su gran motivación por la enseñanza y su profesionalismo. Los profesores finlandeses son cuidadosamente elegidos, formados con altos estándares de calidad y socialmente respetados. Gozan de gran autonomía en su trabajo. La sociedad confía en ellos. Tienen un sentido de valía y realización personal.
  1. FALSO: Los profesores no están sindicalizados
95% de los profesores finlandeses están sindicalizados. El sindicato docente (OAJ) es fuerte y es un actor fundamental de la educación y de la reforma educativa. Tiene 120.400 miembros e integra todos los niveles del sistema, desde profesores de educación inicial hasta profesores de educación superior.
  1. FALSO: Finlandia aplica pruebas estandarizadas
Finlandia no cree en las pruebas estandarizadas y las rehuye. Solo aplica una prueba estandarizada a los estudiantes después de los 16 años de edad. La preocupación principal del sistema escolar es el aprendizaje, no los puntajes. Enseñar para aprender, no para sacar buenas calificaciones. Menos tiempo dedicado a pruebas, más tiempo dedicado al aprendizaje. No existe un sistema de evaluación docente. A los profesores no se les aplica ninguna prueba estandarizada.
  1. FALSO: Finlandia establece y publica rankings escolares
Finlandia fomenta la colaboración, no la competencia entre alumnos, entre profesores, entre escuelas. Consecuentemente, evita los rankings. No publica resultados de aprendizaje ni a nivel de las escuelas ni a nivel de la educación superior. El objetivo de Finlandia nunca ha sido ser el mejor sistema educativo del mundo, ni siquiera de Europa; solo ser el mejor sistema que pueda ser para los estudiantes finlandeses.
  1. FALSO: Finlandia está satisfecha con su sistema educativo y sus resultados de aprendizaje
Pese a su buen desempeño en PISA y a sus altos indicadores en muchos ámbitos económicos, sociales y culturales, Finlandia está siempre insatisfecha, buscando mejorar la educación para hacerla más pertinente y significativa para los alumnos. Actualmente está avanzando en una reforma curricular integral de la educación básica, revisando el uso de las tecnologías en la educación y repensando la educación inicial.

martes, 8 de marzo de 2011

Efecto evaluación

Llama la atención que la siguiente nota fuera publicada en ¡El Mercurio! Vocero del conservadorismo chileno. Resulta interesante las conclusiones de esta funcionaria finlandesa.

Los sectores conservadores ponen de ejemplo al "Modelo chileno" ¿No será entonces que las magras diferencias con el resto de Sudamérica se deben a un "efecto evaluación"

Evaluaciones estandarizadas

Piia Seppänen, académica finlandesa de visita en Chile, se mostró contraria al exceso de mediciones de la calidad educativa y opuesta a la enseñanza privada, y se explayó sobre los factores históricos y culturales que han sido clave para el éxito educativo de su país.


"En mi país, las mediciones y pruebas de la calidad de la educación no son un tema ni para los políticos, ni para los padres, ni para los expertos", dice la investigadora del Centre for Research on Lifelong Learning and Education de Finlandia, sorprendida porque en Chile se habla tanto de esto.


Explica que hay estudios que muestran que estos tests influyen en las prácticas educativas y que no necesariamente mejoran los resultados. "Y los profesores terminan preparando para el test y no para las necesidades educativas de los alumnos. Las sociedades que tienen grandes cantidades de mediciones no mejoran los resultados, de modo que no tiene sentido", explica.


Aclara que no es que no les preocupe medir los conocimientos de los niños. De hecho, hacen un test estandarizado con una muestra y se hace muy tardíamente, al inicio de la educación media, en dos o tres materias y cada tres o cuatro años. Y los resultados no se publican.


"El ministerio está pensando hacer más evaluaciones, pero de manera muestral, no a todos los niños y para tomar decisiones de desarrollo del sistema, no para comparar ni publicar. Estas evaluaciones están más orientadas a detectar qué niños necesitan apoyos y dónde poner bien los recursos, de modo que es algo que tiene mucho más que ver con la escuela y los profesores. La evaluación es para el desarrollo pedagógico y no para compararse entre escuelas", sostiene.


Piia Seppänen estuvo en Chile invitada por el Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación (Ceppe) y la Facultad de Educación Universidad Católica para participar de un seminario acerca de las claves del éxito educativo de Finlandia, y en donde desarrolló los factores históricos y culturales que explican los buenos resultados en pruebas internacionales, como PISA.


Expuso que su historia de nación dominada por otros países, como Suecia y Rusia, hace que sean una sociedad "obediente", como ella la llama. "Los niños son obedientes y respetan a los profesores y este es un rasgo cultural, que se transmite desde los padres, porque la sociedad tiene una alta y fuerte confianza en los maestros. Eso se traduce en que los padres no interfieren en lo que los profesores hacen, no los evalúan ni los cuestionan. Entonces se mezcla la confianza en los profesores y la autoridad que estos tienen dentro de la sociedad".


Y aclara que este respeto y jerarquía también va de la mano de un sistema social muy igualitario. Por eso, se mostró contrariada frente al sistema chileno.


"Por lo que noté, permite el lucro y yo entiendo que la escuela es para construir ciudadanos y para formarse entre iguales, para construir nación y una sociedad cohesionada. Y me cuesta entender cómo este objetivo puede convivir con un sistema educativo organizado a través del lucro", explica.


"La sociedad", agrega sin pausa, "debe educar a su gente y pone dinero para eso. Entonces, no entiendo cómo hay quienes se llevan ese dinero, que es para formar ciudadanía y formar cohesión. En Finlandia pagamos muchos impuestos, pero el Estado te da todos los recursos, como el colegio o la universidad".


Fuente: El Mercurio, Chile


domingo, 28 de marzo de 2010

Finlandia: el respeto a la Educación

El valor que concede la sociedad finlandesa a su enseñanza es tan elevado que la profesión de maestro es una de las más demandadas. La flexibilidad, gratuidad del sistema e igualdad de oportunidades también contribuyen al éxito en PISA.

La profesora Onerva Mäki es uno de los millones de granitos de arena que constituyen el exitoso "granero" educativo de Finlandia. Su compromiso con la enseñanza y una carrera dedicada a la Educación de los niños discapacitados le ha llevado a ser galardonada por la Unesco con uno de los premios Comenius, –la distinción más prestigiosa a la carrera docente–. Para ella el "respeto a la Educación que coexiste en la sociedad finesa" es la clave del sobresaliente de Finlandia en PISA. De él brotan el resto de características, –como la calidad del profesorado, la gratuidad de la Educación o la flexibilidad del currículo– que hacen posible el sueño educativo finlandés.

La explicación reside en que respeto y Educación son dos palabras que desde hace siglos caminan de la mano en este diminuto país nórdico, con cerca de un millón menos de habitantes que la Comunidad de Madrid –5.300.000–. Hasta tal punto de que "en el siglo XIX un ciudadano no podía casarse en Finlandia si no sabía leer", explica la galardonada Onerva Mäki. Esa obligación estaba influenciada por unos fuertes principios luteranos que establecían que todos los cristianos debían ser capaces de leer la palabra de Dios y que fue el punto de partida de un sistema educativo que no ha hecho otra cosa que cosechar éxitos.

Pero no sólo el respeto a la docencia honra al sistema educativo de Finlandia. El resto de elementos los acaba de desvelar el Ministerio de Educación finés en un documento que bajo el título PISA: algunos de los factores que explican el éxito finlandés en Educación descubre la fórmula mágica que durante los últimos años persiguen el resto de países. Y parece ser que no es uno sino varios los secretos que hacen posible su exitoso sistema educativo. Éstos abarcan desde los valores de la sociedad, su excelente red de bibliotecas, el compromiso de los profesores, la flexibilidad del currículo, a la gratuidad de un sistema educativo –en el que no hay que pagar ni por el dentista–. "Intentar imitar alguna de estas características por separado no tendría mucho sentido", explica la secretaria de Estado del Ministerio de Educación de Finlandia, Heljä Misukk, que defiende que su éxito "sólo puede ser explicado por la sinergia de diferentes factores".

El primero de ellos, según el documento del Ministerio finés es el que ya argumentaba la profesora Onerva Mäki: el valor que la sociedad finlandesa le concede a la Educación, donde "cerca de tres cuartos de los adultos entre 25 y 64 años han completado el Bachillerato y un tercio tiene una licenciatura". Y del que sólo se excluye un 1% de este grupo de edad sin la enseñanza obligatoria.

A una Educación muy valorada le sigue una profesión de Magisterio altamente cualificada, el segundo de sus secretos. "En Finlandia a todos los profesores se les exige licenciatura y su formación incluye varios periodos de enseñanza práctica", defiende el Ministerio. Lo que convierte la profesión de maestro en una ocupación "altamente reconocida y de elección popular" que permite a las universidades "la posibilidad de elegir sólo a los estudiantes más cualificados".

Con buenos maestros e interés por la enseñanza, disponer hasta del cuaderno o el dentista gratis no deja a los finlandeses excusa para no ir al colegio. En Finlandia que los niños estudien no le cuesta ni un euro a sus padres y ese es el tercero de sus secretos. La enseñanza obligatoria es gratuita durante sus nueve años de duración, pero además incluye los materiales escolares, la comida, el transporte y hasta la asistencia sanitaria.

A eso hay que añadirle un sistema educativo muy flexible que permite "organizar la enseñanza de la forma más adecuada en cada zona", concede a los docentes "amplias responsabilidades pedagógicas" derivadas de su gran papel participativo y les autoriza a elegir junto al colegio el material y métodos de enseñanza preferible para sus alumnos.

Pero no sólo los docentes colaboran en el sistema educativo, otra de las peculiaridades de su enseñanza es la amplia interacción entre profesores y estudiantes y la igualdad de oportunidades que se ofrece a todos los niños. "Nosotros no hacemos diferencias por zona de residencia, género, situación económica, lenguaje u origen cultural", explica el informe. Y no existen escuelas diferenciadas para niños y niñas.

Fuera de las escuelas, la guinda del pastel la pone una exitosa red de bibliotecas que permite obtener los libros de manera completamente gratuita. Todo un conjunto de factores que contribuyen al respeto de la sociedad por su Educación o viceversa.


 


Autora

Lola García-Ajofrín

http://www.magisnet.com/

lunes, 5 de octubre de 2009

Factores que inciden sobre los resultados

Si queremos explicar las diferencias de rendimiento escolar, en pruebas de evaluación de calidad educativa, nos encontraremos ante una actividad muy compleja, y es más, seguramente el resultado estará influenciado por las creencias políticas del investigador.

Pero, desde un punto de vista que pretende ser objetivo, la revista digital Magisnet, presenta un estudio sobre la influencia del nivel estudio de los padres, en el rendimiento escolar de los hijos, “De tal palo tal astilla”, dice el refrán, pero lo cierto es que aún así, debemos considerar otros factores que surgen implícitos ¿No será que los padres con mejor titulación tienen hábitos en el hogar que favorecen el rendimiento escolar? ¿Acaso los padres con más acreditaciones académicas no tienen mejores hábitos de lectura? Transcribo el artículo:

Y si los padres españoles tuvieran el mismo nivel que los finlandeses?
El Informe 2009 de la Inclusión Social redunda en que el nivel educativo de los padres influye en el fracaso escolar de los hijos. Pero este nivel no para de crecer y los resultados escolares no mejoran.
El nivel educativo de los padres es lo que determina en mayor medida el resultado académico de los hijos. Ésta es la principal conclusión del Informe 2009 de la Inclusión Social en España que presentó la semana pasada Caixa Catalunya. Concretamente, se afirma que el abandono escolar es 17 puntos más alto cuando la madre tiene Educación Primaria que cuando es universitaria, y que sólo un 20% de las personas cuyo padre no tenía titulación alguna han adquirido un título universitario. Así pues, el nivel educativo de los padres es la variable clave de la que depende el fracaso escolar, y la sociedad, al parecer, no rentabiliza de manera eficaz los talentos.
“Sabemos que hay una correlación entre el nivel social y educativo de los padres y el éxito de los hijos, pero esta correlación no es tan fuerte como parece”, asegura Juan Carlos Rodríguez Pérez, sociólogo e investigador de Analistas Socio-Políticos (ASP) y coautor del estudio Los padres ante la educación general de sus hijos en España, presentado el pasado mes de mayo y patrocinado por Funcas.

“Hay otros factores que no son la Educación de los padres que también influyen: el ambiente social, la inteligencia que no se hereda, el tipo de colegio y la metodología que utiliza...”, continúa el sociólogo. En este sentido, el estudio de Caixa Catalunya asegura que los estudiantes de centros privados y concertados obtienen mejores resultados que los de centros públicos porque estos últimos acogen hasta cinco veces más familias con bajos recursos educativos que la escuela concertada y la Privada. De ahí –según el informe– que los estudiantes de centros privados obtengan hasta 56 puntos más en las pruebas PISA de matemáticas y comprensión lectora que los de los públicos.

Así, el estudio de Caixa Catalunya concluye que el clima escolar es fruto de la composición social de las familias que lo forman y que éste es fundamental para el éxito de los escolares. Por esta razón, Juan José Nieto, director del IES “Julio Verne” de Madrid y presidente de la Plataforma por la Mejora de la Escuela Pública, ha manifestado a raíz del informe que “es preciso mejorar la indispensable unidad entre padres y profesores”, además de fomentar una relación “afectiva y efectiva entre ellos”.

Padres con pocos estudios
Pero si la formación de los padres es tan importante, ¿qué se puede hacer desde la política educativa para romper con eso? ¿No lima la Educación las diferencias socioeconómicas? España es un ejemplo de cómo conseguir que los hijos de padres con pocos estudios obtengan éxito académico y altas tasas de titulación. De hecho, según datos del Censo 2001, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística, al menos dos tercios de los titulados a principios de los 90 tenían padres con un nivel de estudios inferior. Pero la situación actual es muy distinta y, a pesar de que el nivel educativo de los padres crece sin parar, los resultados escolares no mejoran.
“El nivel educativo de los padres es uno de los factores más asociados con el rendimiento académico de los hijos, es decir, uno de los que explican una mayor varianza de los resultados escolares. Sin embargo, sólo explican una pequeña parte, luego hay otras variables a tener en cuenta. Muchas de ellas, simplemente, no las conocemos o no sabemos medirlas suficientemente bien”, explica Juan Carlos Rodríguez. El sociólogo se refiere, por ejemplo, a la posible herencia genética, que no sabemos exactamente cómo condiciona, pero sí que existe.

El Informe-09 de Inclusión Social afirma que “desde una perspectiva de equidad y justicia, es inadmisible que los logros individuales reflejen la ‘lotería del nacimiento’ en lugar de reflejar las capacidades latentes de los individuos o su esfuerzo”. Lo que significa que “desde la perspectiva de la eficiencia, una correlación alta entre los ingresos económicos de los padres y los de los hijos implica que la sociedad rentabiliza de forma ineficiente los talentos existentes”.

Eso sí, por lo menos, “la crisis está elevando las tasas de escolarización”, según aseguró Pau Marí-Klose, coordinador del estudio, durante la presentación del mismo.

Hogares monoparentales
Pau Marí-Klose también habló de tres factores adicionales para determinar el logro educativo, además del nivel de estudios de los padres: el género, la inmigración y la estructura familiar. Los mayores déficits educacionales se dan entre los chicos, con tasas de graduación en Educación obligatoria 16 puntos más bajas que las de las chicas. Por otro lado, un 15% de los jóvenes de origen extranjero no comunitario de 18 a 24 años no ha obtenido el título de ESO, frente al 7,3% de media del país. En cuanto a la estructura familiar, el Informe de Inclusión Social-09 pone de manifiesto el mayor riesgo de fracaso educativo en los hogares monoparentales. De hecho, sitúa el riesgo de abandono escolar prematuro un 86% más arriba en estos hogares que en los que están presentes los dos progenitores.

Por último, por comunidades autónomas, el estudio indica que el porcentaje de titulados universitarios está por encima del 50% en la población de entre 25 y 39 años en el País Vasco, Madrid y Navarra, mientras que en Andalucía, Extremadura, Canarias y Murcia no llega el 30%. Además, las CCAA costeras de la franja mediterránea y las islas tienen una proporción de titulados universitarios inferior a la que les correspondería por su nivel de desarrollo económico.

Otra vez Finlandia
El estudio simula qué ocurriría con los resultados en matemáticas de los estudiantes españoles si, por un lado, sus padres tuvieran el mismo nivel educativo que los progenitores de las familias finlandesas y, por otro, si fuesen a escuelas como las de Finlandia. Es decir, no sólo se añora el sistema educativo finlandés, sino también a los padres finlandeses. El resultado fue que los alumnos españoles escalarían 15 puestos en el ranking de los países de la OCDE si tuvieran unos padres con el mismo nivel educativo que los finlandeses, mientras que los resultados académicos si los centros educativos españoles fueran como los finlandeses serían prácticamente similares a los reales.

Al respecto, Juan Carlos Rodríguez afirma : “Las variables que miden la posible influencia del centro en los resultados son bastante toscas todavía, por lo que no podemos tomarlas como indicio cierto de la influencia de los centros ni mucho menos del sistema educativo en su conjunto. Es curioso, de todos modos, que aún suponiendo, muy grosso modo, que los padres españoles ‘tuvieran’ el nivel educativo medio de los padres finlandeses, tal y como hacen los autores del estudio, el rendimiento en la prueba de matemáticas en PISA 2006 de los alumnos españoles no llegaría al de los finlandeses. Hay muchas otras cosas que no son el nivel educativo de los padres y que no conocemos bien”.

Autora
Por Zaida Pérez de Aranda (educar@magisnet.com)
Fuente
http://www.magisnet.com/noticia.asp?ref=5268

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Los mejores alumnos

Finlandia tiene el sistema educativo más exitoso del planeta, con métodos que van a contramarcha de otros países.


El orden existente en la Escuela Primaria Poikkilaakso en las afueras de Helsinki bastaría para hacer suspirar de envidia a docentes del resto del mundo.


Los alumnos de preescolar y primer grado de Anna-Leena Olkinuora están frente a las mesas pintando paisajes invernales.


Olkinuora se inclina para elogiar a un pequeño por su interpretación de una ardilla que retoza entre los árboles.

“Siempre estamos observando para ver si tienen estilos de aprendizaje diferentes”, dice.


Arriba, la luz del sol invernal atraviesa las ventanas del salón de clases de Mervi Valta mientras ella aconseja a sus 28 alumnos de cuarto y quinto grado, de 10 y 11 años de edad.


Algunos estudian historia, otros, matemáticas y otros, redacción. “Cada uno sabe lo que debe hacer”, explica Valta y señala un gráfico de colores pegado en la pared con las tareas diarias de cada alumno.

“No siempre hacemos todos lo mismo o con la misma velocidad”, dice.


SIN ZAPATOS

En un pasillo iluminado afuera del salón de Valta, cuatro niños que ya terminaron su trabajo del día se están entreteniendo con juegos de mesa.


En otra parte de la amplia escuela, tres niñas hacen la coreografía de un baile moderno para una obra escolar, sin maestros a la vista.


A pesar de la poca supervisión, la escuela está asombrosamente tranquila (y silenciosa pues, como en todas las escuelas primarias finlandesas, los niños no usan zapatos y caminan en calcetines).


“Cada niño elabora su plan de estudios anual”, explica Kimmo Sundström, director de la escuela de 280 alumnos.


“Los chicos, ayudados por sus padres y maestros, establecen la meta que desean, así se mantiene elevada la motivación.


Si uno necesita ayuda especial en matemáticas, la obtiene. Si uno disfruta y va más rápido que los demás en lenguaje, puede dedicarse a ello”.


PISA

Estos niños son pioneros en el experimento educativo más exitoso del mundo. Los resultados de un estudio internacional llevado a cabo en 2003 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ponen a los estudiantes finlandeses a la cabeza de los de los otros 40 países en los que se realizaron pruebas de ciencia y lectura.


La prueba, conocida como PISA, mostró una ventaja similar en matemáticas por parte de Finlandia.

Más de 250 mil estudiantes de todo el mundo hicieron la prueba. Los únicos países latinoamericanos que participaron en 2003 fueron Uruguay, México y Brasil. En 2006 se sumarán la Argentina , Chile y Colombia.

Las escuelas finlandesas no sólo obtuvieron el primer lugar académico, sino que también resultaron mejores en la educación de los alumnos menos talentosos y en la reducción significativa de las diferencias entre niños y niñas.

En pocas palabras, las escuelas finlandesas no dejaron atrás a ningún niño. “Los hallazgos de la prueba PISA para Finlandia muestran que un sistema educativo puede lograr combinar el desempeño de alta calidad con la alta igualdad”, dice el informe.


¿QUÉ ES LO QUE HICIERON?

Los educadores comenzaron a cambiar su enfoque hacia un método más “centrado en el alumno”, que daba más poder a los profesores y más atención a las necesidades individuales de cada estudiante.


Para empezar se abolió el examen nacional a los 10 años y los niños siguieron juntos en la misma escuela hasta los 16.


En la década de 1980, se combinaron alumnos de todos los niveles de capacidad en el mismo salón de clases.

Finalmente, en 1994 la administración escolar se descentralizó radicalmente y se les dio a escuelas y maestros la libertad de establecer sus propias prioridades educativas.


Los finlandeses le atribuyen su éxito a varios factores:

Sus maestros son los mejor entrenados del mundo.

Aunque los sueldos de los profesores no son exagerados (entre 2 mil y 4 mil euros por mes, según la antigüedad), la profesión tiene un gran prestigio.

Las universidades aceptan apenas a uno de cada siete solicitantes a la carrera de maestro, que es aún más selectiva que las carreras de leyes y medicina.

A los maestros incompetentes se los puede despedir, pero esto casi nunca sucede, dice Riitta Sarras, consejera especial del Sindicato de Educadores.

“Consideramos que la carrera de maestro es tan difícil que cualquier graduado es competente”, dice.

Los maestros tienen gran autonomía.

Pueden utilizar el método de enseñanza que deseen, con programas diseñados por ellos mismos, y elegir los libros de texto (o elegir no usarlos).


Una vez contratados, los profesores no son sometidos a inspecciones o evaluaciones regulares.

“En Gran Bretaña hay una gran cantidad de papeleo. Aquí, confían en nosotros”, afirmó Richard Cousins, inmigrante de Inglaterra que ha enseñado matemáticas durante más de una década en Finlandia.

Asimismo, los docentes finlandeses consideran que los exámenes a los alumnos generan presiones artificiales de tiempo y castigan a los que quieren pensar las cosas a su manera.


“En muchos países se cree que al aumentar los exámenes la educación mejorará”, dice Sarras. “Pero nosotros creemos todo lo contrario. Demasiados exámenes lo llevan a uno a enseñar para el examen. Sin embargo, hay muchos aspectos del aprendizaje que no pueden medirse de esa manera”.


A los 18 años los alumnos sí tienen un examen para entrar a la universidad. Y unas dos terceras partes de los graduados continúan con la educación superior, un porcentaje alto para el nivel internacional.

A los estudiantes se les enseña en cambio a autoevaluarse. “Entrenamos a los niños a autoevaluarse desde preescolar”, dice Sundström, director de la Escuela Primaria Poikkilaakso.


“Eso les ayuda a asumir la responsabilidad de su propio trabajo. Y cuando asumen la responsabilidad, trabajan con más libertad.


El maestro no está supervisándolos todo el tiempo”. Muchas escuelas primarias (entre ellas Poikkilaakso) les dan a los alumnos fichas semanales con asuntos a evaluar como: “Terminé mi trabajo a tiempo”, “Recordé pedir permiso para hablar”, etcétera.


Los estudiantes se califican colocando una señal en una línea horizontal, con una carita feliz en un extremo y una triste en el otro. La maestra indica si está de acuerdo.


En grados más altos, las autoevaluaciones suelen ser por escrito y se realiza una evaluación más detallada al final de cada año escolar.

“Este sistema te hace pensar en lo que no salió bien y en lo que uno debe lograr el próximo año”, dice Tuomas Siltala, de 18 años, que se graduó en mayo de 2005 y piensa estudiar Derecho en la universidad. “Uno aprende lo que puede hacer. No tiene sentido engañarse”.


El éxito general de Finlandia es sorprendente. La única duda de algunos educadores es si se está haciendo lo suficiente por los alumnos excepcionales.


“Somos muy buenos para encargarnos de los estudiantes promedio, pero me pregunto si llevamos a los genios al desempeño máximo”, dice Kyllikki Vilkuna, directora de la escuela secun- daria Kulosaari.

“¿Deberíamos hacer más para apoyarlos? Ésa es nuestra asignatura pendiente”.



Martes, 15 de Septiembre de 2009

Fuente

http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=338149

domingo, 6 de septiembre de 2009

Las evaluaciones Internacionales en los medios de comunicación

Elegí por varias razones, publicar un artículo periodístico que da una visión muy idílica del sistema educativo en Finlandia, que pasó a la consideración mundial gracias a las evaluaciones PISA. Una de ellas es un poco de envidia, en mi país, Argentina nadie habla de las evaluaciones PISA, a pesar de que la educación es un problema evidentemente social, parece no despertar la curiosidad de los medios ni de la gente. Por otra parte, el artículo da un pantallazo sobre la forma en que se desenvuelve un sistema educativo con éxito en las evaluaciones. Reproduzco a continuación el artículo:

El mejor sistema educativo: Finlandia

Por qué lo habitual en Finlandia es que un adolescente normalito termine Secundaria con notas excelentes, hablando un perfecto inglés y leyendo un libro a la semana, y aquí muy pocos consigan algo remotamente parecido. Hemos viajado al país mejor clasificado por el informe Pisa para averiguarlo.

Les presento a Saili Sipilä. Tiene 15 años. Vive con sus padres y sus dos hermanos en Espoo, una ciudad de 360.000 habitantes a las afueras de Helsinki. He volado 4.000 kilómetros para conocerlo. ¿Por qué? Por dos razones: porque soy periodista y porque tengo un hijo de la misma edad. Como periodista, quiero saber por qué Saili, un adolescente normalito de Finlandia terminará la Secundaria con excelentes notas, hablando inglés a la perfección y leyendo un libro por semana. Lo típico para un finlandés. Como padre, quiero saber si es inevitable que mi hijo, Manuel, un adolescente normalito, acabe sus estudios obligatorios aprobando por los pelos, chapurreando cuatro palabras en inglés y sin el menor interés por la lectura. Lo típico para un español. ¿Hubiera sido diferente si hubiera nacido en Finlandia? ¿Qué comparaciones entre la educación finlandesa y la española puedo hacer como periodista? ¿Qué lecciones puedo aprender como padre?

Repaso en el avión los resultados calentitos del último informe Pisa, un examen trianual que mide las capacidades de los alumnos de 15 años de 57 países en ciencias, matemáticas y lectura. Participaron 375.000 estudiantes. En España, casi 20.000 alumnos de Secundaria de 686 coles e institutos. Veamos las notas. Ciencias: Finlandia, 1ª, 563 puntos. España, 31ª, 488 puntos. Si el aprobado lo marca la media de los países de la OCDE (491 puntos), ya tenemos el primer suspenso. Matemáticas: Finlandia, 2ª, 548 puntos, a sólo uno de China Taipei. España, 31ª, 480, a cuatro de la media de los países desarrollados. Segundo insuficiente. Lectura: Finlandia, 2ª (547), por detrás de Corea del Sur. España, 35ª (461), protagoniza además el peor descenso en comprensión lectora de los países de la OCDE (485) desde el último informe. Nuestros hijos no entienden lo que leen. A la cuarta línea de cualquier texto se pierden. Muy deficiente.

Tres cates en las tres asignaturas básicas. ¿Qué hacemos? ¿Castigamos de cara a la pared a los alumnos, a los padres, a los profesores, a las autoridades, a todos? Alemania cosechó unas calabazas semejantes hace tres años y la conmoción fue tan mayúscula que los políticos se pusieron las pilas y este año sus estudiantes han aprobado con nota. Aquí, el Gobierno culpa a Franco (la precaria educación de los padres dificulta la de los hijos). Además, la fiesta va por barrios, léase por comunidades autónomas. Los riojanos pueden sacar pecho: están en el grupito de cabeza. Los andaluces deberían ir pensando en las recuperaciones: en mates les gana hasta Azerbaiyán.

Taxi hasta Espoo. Son las siete de la mañana y todavía no ha amanecido. Ni lo hará. No veré el sol durante mi estancia en Finlandia. Cielos cubiertos y noche cerrada a las tres de la tarde. En esta época del año es un país en penumbra y con sus 5,3 millones de habitantes obsesionados en encender cirios, velas y lamparitas. Limosnas de luz. Llego a casa de los Sipilä a tiempo para ser invitado al desayuno familiar. No es lo habitual, porque cada uno suele tomar un bocado por su cuenta, pero ayer (6 de diciembre) fue el Día de la Independencia y la ocasión lo merece. Me sorprende que Saili no tenga puente, pues el festivo cae en jueves. Mi hijo enlazó cuatro días de vacaciones gracias al viaducto de la Constitución. En Finlandia, si una escuela hace puente (los centros tienen autonomía para toman estas decisiones), antes obliga a sus alumnos a salir algo más tarde cada día hasta completar las clases que se hubieran perdido.

Me descalzo, dejo los zapatos en el recibidor y converso con los Sipilä en calcetines mientras damos cuenta del café, los panecillos, el zumo de bayas y el queso lapón con mermelada. Seppo, el padre, es teólogo y se gana la vida traduciendo la Biblia. Domina una docena de idiomas, entre ellos arameo, copto y árabe clásico. Leena, la madre, es enfermera y trabaja en un hospital. Mikael, el hermano mayor, tiene 18 años y quiere estudiar Arte Dramático en la universidad, pero reconoce que las posibilidades de pasar el corte a la primera son escasas. Joel, el menor, de 12 años, es discapacitado psíquico y acude a un colegio de educación especial. La vivienda familiar es un dúplex de clase media en el centro urbano de Espoo. Lo de ‘urbano’ hay que matizarlo. Un bosque de abetos limita con la casa. «Nos mudamos aquí hace año y medio. El aire es muy puro». Espoo es la segunda ciudad de Finlandia en habitantes y la de mayor porcentaje de población universitaria en un país donde el 34 por ciento de los adultos tiene estudios superiores. «No hay apenas delincuencia. Nuestros hijos pueden pasear de noche con tranquilidad», explica el padre. Y Saili apostilla en un inglés prístino: «Finlandia es segura. Ni sunamis, ni terremotos… Me gusta vivir aquí». Yo les explico que me crié en la calle. Y eso es algo que se ha perdido en España, por los menos en las grandes ciudades. Que los niños puedan jugar al aire libre sin vigilancia.

Las ocho menos cuarto. Hora de ponerse los zapatos y salir camino de las respectivas ocupaciones. Saili coge el bus urbano (no hay autobuses escolares). El billete lo subvenciona el municipio. Por ley, ningún alumno puede vivir a más de cinco kilómetros de la escuela. Podría ir caminando, un paseo de veinte minutos, pero llovizna aguanieve y no le apetece. Saili tiene moto y bicicleta, como la mayoría de sus compis, pero sólo unos pocos desafían al frío en esta época. En el exterior, las instalaciones de la escuela Saarnilaakson dan una impresión espartana, excepto por el césped de los campos de deporte que la circundan. En la entrada no se ve a decenas de estudiantes apurando el primer pitillo de la mañana, como en los institutos españoles. Ni una colilla ni una hoja ni una pintada. «Aquí no se ensucia ni la nieve», me dice el fotógrafo.

En el interior, la limpieza resalta aún más. No hay garabatos en los pupitres ni en los aseos. Todo parece recién estrenado. Saarnilaakson es una escuela pública, como el 97 por ciento de los centros finlandeses, a diferencia de España, donde el 35 por ciento son privados. Por supuesto, es gratuita. Pero el equipamiento es el de un colegio caro en nuestro país. Las aulas disponen de un televisor con pantalla gigante de plasma, acuario de 200 litros con pececitos de colores, cocina con fregadero, medios audiovisuales, aire acondicionado, muchas plantas. Hay un ordenador por cada dos alumnos. Una docena de máquinas de coser en la clase de costura, aparatos de soldar, herramientas de carpintería, esquíes… Un gimnasio cubierto, un auditorio para las clases de teatro y un comedor con autoservicio. Todo en perfecto estado de revista. Los libros de texto son gratis (¡cómo duelen los 200 euros que tengo que desembolsar cada septiembre!), el material escolar es gratis, la comida es gratis. No parece demasiado apetitosa y los estudiantes reniegan, pero la comen. Al Ayuntamiento le cuesta 65 céntimos cada menú: un plato caliente, leche y fruta.


Tanta generosidad me pone los dientes largos. Y cuando Kari Kajalainen, profesor de matemáticas, me explica que si un niño quiere estudiar, puede llegar a ser médico o juez o ingeniero, lo que se proponga, si se esfuerza, aunque su familia sea pobre, pongo cara de incredulidad. «La educación de cada finlandés le cuesta 200.000 euros al Estado, desde que entra en la guardería hasta que sale de la universidad con su título. Es el dinero mejor empleado de nuestros impuestos. La presidenta del país, Tarja Halonen, se licenció en Derecho y proviene de una humilde familia de clase obrera. «Cuando regaño a mis alumnos, les digo que están malgastando el dinero de los contribuyentes». Y otra profesora, Päivi Ketola, me cuenta que los universitarios sólo han de pagar los libros y la comida (2.50 euros en la cafetería de la facultad). El Estado los ayuda a emanciparse con subvenciones para alquilar una vivienda y una paga. Todo el sistema está montado para que los finlandeses se acostumbren a ser autónomos desde bien pequeñitos y se vayan a vivir por su cuenta a los 18 años.



Autor: José Suárez Mesa

http://www.teldeactualidad.com/noticias_secciones.php?seccion=tribuna&id=1517

miércoles, 25 de marzo de 2009

EXCLUSIVA: Resultados de Ciencias de PISA 2006

Si bien en poco ayuda la publicación de “Ranking de Países”, al dar a conocer datos de las evaluaciones Internacionales de Calidad Educativa, en este caso me permito reproducir un artículo recuperado de la revista MAGISNET, http://www.magisnet.com/ como un elemento probatorio más de la “Tragedia Educativa Argentina”

Finlandia arrasa, mientras que España se queda estancada en los niveles de 2003
MAGISTERIO adelanta en exclusiva los primeros resultados de PISA 2006 en la escala de Ciencias, la estrella del informe de este año. Como era de esperar, España se mantiene estancada.

España vuelve a quedarse donde estaba. Nuestro sistema educativo no evoluciona y nuestros alumnos de 15 años vuelven a sacar en Ciencias la misma puntuación media que en 2003.No es el caso de Finlandia, que si ya fue la reina de la fiesta en 2003, este año sencillamente arrasa, al mejorar 15 puntos respecto al año anterior. Ya le saca 21 puntos al segundo, Hong-Kong, una diferencia significativa.No es el único caso de mejora acelerada. Canadá, con 534 puntos, pasa del puesto 11 en 2003 al tercer lugar en 2006, en la escala de Ciencias. Alemania y Austria también han mejorado considerablemente desde que ambos países se tomaran en serio el diagnóstico y consideraron que no había excusas para estar en esa situación: Alemania ha pasado del puesto 18 al 10, y de 502 a 516 puntos; Austria, que venía del puesto 23, ahora es el 14 de los cuarenta países que se presentaron en 2003, y ha mejorado 20 puntos. Tomarse en serio el diagnóstico, y buscar soluciones en vez de excusas, parece funcionar para mejorar los resultados.

Otros países
Otros países que han mejorado considerablemente en Ciencias han sido Dinamarca, que gana once puestos y 21 puntos con respecto a 2003; y Nueva Zelanda, que pasa del décimo al quinto puesto. Las dos revelaciones de este año son Taipei y Estonia, que se sitúan en tercer y cuarto lugar. Estonia, además, se distancia enormemente de los países de su entorno, y se acerca a su vecino del norte.En el capítulo negativo, las tres caídas más destacadas son Francia, Corea y Macao. Francia, con una evolución sorprendente, pierde 16 puntos con respecto a 2003, consigue sólo 495 –su diferencia con España es tan pequeña que ha dejado de ser significativa– y pasa del puesto 13 al 21. Extremo Oriente, en general, pierde fuelle: Japón cae dos puestos y 13 puntos, Corea del Sur cinco puestos y 16 puntos, y Macao seis puestos y 14 puntos.Un país que sorprende, porque fue la referencia mundial en Educación hace unos años –tanto que muchos sistemas educativos la copiaron en su momento–, es Suecia, que con 503 puntos, se sitúa en el puesto 22, entre Hungría y Polonia. Y llama más la atención si se compara con la vecina Finlandia, con la que ya mantiene 60 puntos de diferencia.Aunque son muchos los análisis que se pueden hacer sobre las diferencias entre Suecia y Finlandia, hay uno que es clave: mientras que en Suecia se ha mantenido durante años la tesis de que el conocimiento no es importante –error extendido a otros países, como España–, en Finlandia jamás se han permitido semejante boutade: por ello están tan considerados los docentes en este país.Otro resultado destacable, aunque esperado, es la posición de los países del sur de Europa: Grecia, Italia y Portugal aparecen juntos, algo por debajo de España, aunque Portugal está mejorando, y el resto no.Por su lado, se estaba esperando la situación de los países iberoamericanos, pues muchos de ellos se presentaban por primera vez. Al final, Chile se sitúa por delante (438), seguido de Uruguay (428) y Méjico (410).

A la cola, sin diferencias significativas, se sitúan Brasil, Argentina y Colombia.

Equidad
La otra liga que parece jugarse en PISA es la de la equidad, que hay que combinar con el porcentaje de alumnos por debajo del nivel mínimo (409 puntos en la escala de PISA). Es decir, contar no sólo que todos los alumnos tengan niveles similares, sino que los menos posibles se queden por debajo de un nivel mínimo.El caso paradigmático se da este año. Finlandia no es la primera en equidad, sino la segunda: este año “gana” Azerbaiyán. El problema es que Finlandia deja por debajo del nivel mínimo al 5% de los alumnos, y Azerbaiyán nada menos que al 72%.Pero lo habitual es que los sistemas educativos más equitativos tengan buenos resultados: tras Azerbaiyán, Finlandia –Castilla y León también tiene el mismo grado de equidad–, Macao y Estonia. Además, dejan descolgados por debajo del nivel mínimo a menos del 10% de sus alumnos.En un segundo nivel de equidad están países como Letonia, Hong-Kong, Croacia, Corea, Hungría, Canadá o Indonesia. Claro que Hong-Kong y Canadá dejan por debajo del mínimo a menos del 10% de los alumnos, Corea al 12%, Croacia y Hungría a más del 15%, e Indonesia lleva descolgados al 61%.España se sitúa en un tercer escalón, al nivel de Suecia o los Países Bajos. El problema es que deja a un 20% de los alumnos por debajo del nivel mínimo según PISA.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Cómo parecerse a Finlandia

Misukka anima a los países a fomentar el respeto por la enseñanza y preparar a los profesores para que sepan detectar a tiempo los problemas de sus alumnos. Sólo así dispondrán de la base para pasar por la evaluación PISA con buena nota.

¿Por qué? Eso mismo se preguntan el resto de sistemas educativos, cuando comprueban edición tras edición que Finlandia lidera una vez más los exámenes de PISA. Y quién mejor para contestar, que la secretaria de Estado del Ministerio de Educación finlandés, Heljä Misukka, que, orgullosa del éxito de su país, enumeró los ingredientes secretos que componen la fórmula del “éxito” educativo. Supongo que es una pregunta que ha tenido que contestar infinidad de veces.

Pero, ¿cuál es el secreto que hace posible el triunfo de Finlandia en PISA?
En primer lugar me gustaría aclarar que para entender el secreto de Finlandia en PISA no podemos hablar de un secreto sino de la sinergia de múltiples factores. Uno de ellos es disponer de profesores altamente cualificados y muy comprometidos con su trabajo. También que la profesión de maestro en nuestro país es muy popular y eso provoca que una gran parte de los jóvenes quieran ser profesores y, a su vez, que las universidades pueden seleccionar candidatos de muy alta calidad.

¿Cómo influye el salario de los maestros, que en otros países suele ser mediocre, en esa amplia demanda?
No afecta especialmente. El salario del maestro en Finlandia se sitúa en la media de los países de la OCDE, pero no es extraordinariamente bueno. Creo que la elección de los jóvenes tiene más que ver con el valor que la sociedad finlandesa le concede a la Educación y la actitud que tiene ante la profesión de maestro, que es muy buena. Y no sólo eso, sino que disponemos de estándares muy descentralizados que permiten a los profesores ser muy independientes en su trabajo. Por ejemplo, pueden elegir los métodos de enseñanza o el tipo de material que prefieren utilizar con sus alumnos y pienso que esto también les motiva. Además, en Finlandia no hay inspectores detrás de la esquina para ver cómo trabajan los maestros. Y esa libertad y confianza les ayuda también en su trabajo.

Aparte del rol que juegan los profesores, ¿qué otros factores contribuyen a que en Finlandia una mayoría de la población posea el título de Bachillerato?
Creo que la gratuidad de la Educación obligatoria es también un factor muy importante. En Finlandia no hay que pagar nada ni por la enseñanza durante los nueves años que componen la obligatoria, pero tampoco por los libros, el material, las comidas escolares, el transporte, el sistema sanitario y el dental. Y también lo es la equidad de nuestro sistema. Para nosotros tan importante como liderar las pruebas de PISA fue comprobar la escasa diferencia que había entre los resultados de los niños y las niñas.

¿Cree que su sistema educativo es posible exportarlo? Mucha gente se pregunta por el éxito de Finlandia en PISA y por el tipo de enseñanza que utilizamos, pero no creo que sea algo tan fácil de imitar. Se pueden copiar algunas cosas, pero habría que cambiar también la actitud de la sociedad ante la Educación, por eso no es tan fácil. En algunos países europeos, como ocurre en España, uno de los principales problemas educativos es que muchos niños fracasan cuando llegan a Secundaria.

¿Cómo cree que se puede luchar contra este fenómeno?
Nosotros también tenemos fracaso escolar en Finlandia. Y para combatirlo en la actualidad estamos intentando crear proyectos de aprendizaje más flexibles. Estamos buscando tipos de aprendizaje específicos para los chicos. Digo chicos porque es curioso, pero a diferencia de los países en desarrollo, donde son las niñas las que abandonan el colegio antes, en los industrializados son especialmente los chicos los que fracasan. Creo que es fundamental flexibilizar la enseñanza.

En el caso en que los estudiantes suspendan ¿apuesta por la repetición del curso?
No, no creo que la repetición sea la solución. Cada niño debería estar en el curso acorde con su edad. Creo que la clave está en prevenir la situación antes de que llegue a producirse. Los profesores deberían ser capaces de detectar qué estudiantes tienen algún tipo de problema y desarrollar diferentes métodos de enseñanza en función de las necesidades de cada niño.

¿Qué consejo nos daría para afrontar PISA 2009 con buen pie?(Risas).
La clave está en disponer de profesores bien cualificados y conseguir que estén motivados con su trabajo. Partiendo de esa base, se puede conseguir mucho.

Consejos para parecerse a Finlandia
Cúmulo de factores
La secretaria de Estado defiende que el secreto de Finlandia no se congrega en un único factor sino en la combinación de varios.

Pesa más el respeto
Los resultados de Finlandia demuestran que para los docentes es mayor incentivo el respeto que les otorga la sociedad que un sueldo excesivo. “En Finlandia el sueldo docente no es extraordinariamente bueno”, reconoce Misukka.

Un sistema igualitario
Las diferencias que en otros países existen en las notas entre niños y niñas o entre regiones en Finlandia son mucho menores. La equidad del sistema finés es otra de sus claves del éxito.

¿Se puede exportar?
La secretaria de Estado reconoce la dificultad de imitar su sistema educativo por basarse en una combinación de factores. Y defiende que tan importante como adoptar sus características es cambiar la concepción que la sociedad tiene de la enseñanza.

Fracaso Escolar
El mal del fracaso escolar también afecta a la elogiada Finlandia. Misukka apuesta por flexibilizar la enseñanza para mejorar los resultados.Prevenir mejor que curar
Finlandia recomienda detectar los problemas antes de tener que subsanarlos; y no aconseja la repetición como estrategia recuperatoria.

Nota aparecida en Magisnet edición digital del magisterio del 11 de diciembre de 2008
http://www.magisnet.com/articulos.asp?idarticulo=3824
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